Ecuador importa más de $400 millones al año de torta de soya por no producir

Para la producción de soya en Ecuador, el 2018 se va  intrascendente, la tendencia de hablar de  “cientos”  y no de «miles» de hectáreas cultivadas se mantiene y se  seguirá desaprovechando un agro negocio que mueve más de 390 millones al año,   equivalente a las 980 mil toneladas  de torta de soya  que  importa la industria balanceadora nacional.

Además se pierde de sembrar una leguminosa que mejora las condiciones del suelo y permite rotar los cultivos de arroz y maíz  para romper el ciclo biológico de peligrosas plagas endémicas, cuya incidencia en algunos casos, ya es explosiva por el  monocultivo.

En la última edición de la revista Maíz Soya,  Jorge Josse,  director Ejecutivo de la Asociación de Productores de Alimentos Balanceados (Aprobal), explica el por qué Ecuador no puede ser  autosuficiente  de esta materia prima, básica para la alimentación animal.

Recalca Josse que no existe otra macro fuente de proteína como la harina de soya y no existe la superficie de 490 mil hectáreas para producir en el país el grano que se necesita.

“Lo cosechado internamente  solo abastece el 4.4% y existe una extractora de aceite». En conclusión,  se produce una harina de soya a un costo final de $780 la tm, $300 más que la importada.

La compra total de grano de soya nacional, es requisito para obtener el permiso de importación de la harina. Esta condición oficial de permanente enfrentamiento entre agricultores e industriales, ya no levanta ni protestas ni paros.

El presidente de Aprobal dice que existen fábricas que cuentan con extrusoras pero con baja capacidad de proceso y todo sumado, “es por eso que el país no está  preparado para sustituir las importaciones de harina”.

En los años 70 y 80, existían aquí varias fábricas que procesaban la soya y otras semillas oleaginosas. La cosecha era tres veces mayor a la actual pero la importación de aceite a menor precio y falta de financiamiento para comprar el grano hizo que las empresas aceiteras cierren.

“Es increíble que se ponga una camisa de fuerza y se amarre las manos para producir mejor” objeta  Josse al no permitirse  la importación de semilla mejorada de soya, no necesariamente transgénica y  de Rhizobium, una bacteria nitrificante que le permite crecer mejor y aumentar su porcentaje proteico.

Expone la idea de permitir la importación de una cierta cantidad de   soya en grano para que en una planta extractora piloto,  se busque una solución intermedia a esta encrucijada.

 

 

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