En agricultura regenerativa… el suelo es todo

El Consultor español Jesús Alberto García Gallardo, introduce en su país el modelo de la Agricultura Regenerativa.

A través de info@engormix.com  -foro sobre recuperación de suelos sódicos-,  expresa García que observando la vegetación sobre un suelo, sin intervención humana, se puede deducir con bastante aproximación la fertilidad de dicho suelo.

Según él, el suelo es el secreto de todo.

Por lo general, los suelos vírgenes en los que no intervienen acciones externas humanas, están en equilibrio, porque ellos mismos se equilibran. Es un equilibrio dinámico estacional que depende del clima, de las aportaciones de materia  orgánica endógena, y algunos parámetros más. Los componentes principales del suelo: microorganismos, materia orgánica y minerales,  se van equilibrando.

Ejemplo de equilibrio estacional del suelo

Prueba de ello, cita el consultor, es que en el otoño europeo, el suelo está diseñado para que los microorganismos realicen funciones de descomposición principalmente. Conforme avanza la descomposición y va entrando oxígeno comienza la mineralización y al final del invierno, se producen labores de humificación para las reservas.

En el otoño, las plantas no necesitan energía, pues su ciclo vegetativo ha finalizado y la «exportan » al suelo, de la que se benefician los microorganismos, etc. En primavera, ocurre lo contrario, la energía pasa del suelo a la planta, que la va a usar para hacer madera, flor y fruto. El saldo energético del ciclo siempre es cero o favorable a que sobre un poco de energía para reservas.

La naturaleza no derrocha energía. Los microorganismos comen y también excretan, excretas que son comida para otros microorganismos. Entramos pues en un círculo virtuoso que la naturaleza lo tiene muy bien diseñado. Si los que trabajamos en éste sector no somos conocedores de éste funcionamiento las acciones sobre el suelo pueden desequilibrar el suelo, que es lo que suele suceder.

El suelo del desierto también está en equilibrio, solo que es un equilibrio con una energía realmente baja, pues la ausencia de materia orgánica solo permitirá contener en dicho suelo, microorganismos mineralizadores de baja capacidad.

«Considero un suelo en equilibrio, cuando es capaz de producir plantas sanas».

Hay suelos equilibrados con muy baja capacidad de producción. Por esto, si queremos un suelo equilibrado y productivo debemos incrementar, las 3M ( minerales, microorganismos benéficos y materia orgánica ) en proporción balanceada para mantener dicho equilibrio.

Por esto, habla de un equilibrio dinámico. » Llegaríamos a un suelo con un nuevo equilibrio de energía superior, capaz de producir bien y sano. Esto que parece algo imposible se está consiguiendo ya por productores de España, en mi zona», indica el consultor español.

Es cuestión de acometer la tarea de equilibrar un suelo, aumentando porcentualmente los componentes mencionados y con un manejo acorde a dicho mantenimiento. Para García  la resolución de la mayoría de los conflictos entre los seres vivos debe trabajarse sobre la base del abandono de los extremos para llegar a situaciones de equilibrio.

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