¿Prosperará el cultivo de peces y mariscos en el mar?

EEUU.- El cultivo de peces y mariscos es el sector de más rápido crecimiento en el sistema alimentario global, y no muestra signos de desaceleración. Las granjas en mar abierto tienen un amplio espacio para la expansión, y la demanda de los consumidores sigue aumentando.

Al igual que en muchas industrias jóvenes, hay mucho por descubrir, desde la ciencia y la ingeniería subyacentes hasta la inversión y las regulaciones.

En un estudio publicado en la revista Marine Policy, los investigadores de UCLA informaron que han realizado la primera evaluación país por país del potencial de la acuicultura marina bajo los modelos actuales de gobernanza, política y capital. Ellos descubrieron un mosaico de oportunidades y desafíos.

Peter Kareiva, uno de los autores del estudio y director del Institute of the Environment and Sustainability de UCLA, manifestí que los sistemas alimentarios sostenibles son una parte importante de la lucha contra el cambio climático.

“Al igual que muchos científicos ambientales, veo la acuicultura marina como el futuro del sistema alimentario para un mundo sin emisiones de carbono” destacó Kareiva. “Pero conseguir ese futuro y un océano saludable depende de la gobernanza y las regulaciones, y todos sabemos los incompletos que pueden ser a veces”.

En 2017, la investigación de Kareiva encontró que una pequeña fracción de los océanos del mundo, cultivados de manera sostenible, solo el 0.015% podría satisfacer la demanda mundial de pescado.

El nuevo estudio categoriza 144 países en tres grupos basados en su capacidad para el crecimiento de la acuicultura en la industria: “Vetas de oro”, “Riesgo potencial” y “productor no optimizado”. Las categorías se basan en la calidad de las instituciones y regulaciones gubernamentales, el potencial para las inversiones y la idoneidad del entorno biológico y físico para el cultivo de peces y mariscos en el océano.

Sesenta y siete países cayeron en la categoría de “Vetas de oro”, ya sea para peces o bivalvos, como mejillones y almejas, lo que significa que las condiciones son favorables para la acuicultura marina. Según el autor principal, Ian Davies, quien realizó el estudio en el laboratorio de Kareiva en UCLA, la industria podría ayudar a abordar los desafíos sociales en estos lugares.

“Hay un gran potencial en los países con inseguridad alimentaria, incluido los estados insulares en el Pacífico y el Caribe” dijo Davies. “Ellos tiene recursos limitados y poblaciones en rápido crecimiento. Pero estos son los países con las aguas más productivas del mundo”.

Veinticuatro países fueron identificados como productores no optimizados, que carecen de aguas altamente productivas pero que incursionan en acuicultura, usualmente debido a un mejor acceso a la inversión. Este grupo incluye países alrededor del Golfo Pérsico y el Mar Negro, Corea del Sur, Italia, Canadá y Noruega.

Finalmente, el informe categorizó 77 países como en riesgo. Estos países tienen aguas adecuadas pero escaso acceso al capital y sistemas de gobierno inestables, corruptos o ineficaces. A pesar de estos problemas, 16 vienen cultivando peces en el océano, a menudo dañando los ecosistemas o causando otros problemas en el proceso. China es de lejos el mayor productor de pescados y mariscos en el océano, debido a su fuerte capacidad financiera y política, pero se encontró que tenía una supervisión deficiente, lo que podría plantear problemas para la industria en el futuro.

“Mientras más robusta sea la regulación, se puede asegurar que la industria estará presente durante más tiempo y que será capaz de producir pescado a un costo razonable con una participación mínima” dijo Davies. “Hay una sensación palpable entre los planificadores, investigadores y acuicultores de que tenemos la capacidad de hacer esto, antes de que la industria crezca demasiado. Vamos a poner las regulaciones en su lugar”.

La regulación ineficaz a menudo conduce a daños en el ecosistema. En la década de 1990, hubo un auge en el cultivo de camarón en el sudeste asiático. Las operaciones agregaron demasiados camarones y alimentos a los manglares, destruyendo muchos en el proceso. El impacto también fue sentido por los humanos. Los manglares sirven como barreras que reducen la marejada ciclónica y las inundaciones, y muchos pequeños operadores de acuicultura salen rápidamente del negocio. Recientemente, la piscicultura no regulada condujo a los brotes de enfermedades en las aguas del norte vietnamita.

En otras observaciones, el estudio encontró que mientras la falta de regulación genera problemas, también lo puede hacer la regulación que es demasiado onerosa.

En Irlanda, el proceso de concesión de licencias lleva años, lo que hace imposible que los operadores califiquen para las subvenciones de la Unión Europea (UE). También existen barreras específicas por países. Nueva Zelanda es un país de “vetas de oro”, pero la oposición de las comunidades locales y las partes interesadas locales, incluidos los pescadores, ha frenado el desarrollo marino.

China es el mayor productor en la acuicultura marina de lejos, pero sus aguas solo son moderadamente buenas y su gobernanza fue catalogado como de baja calidad. La industria ha tenido éxito debido a la voluntad política y el acceso al capital. China no está sola. Excluyendo los valores atípicos, el estudio señala, los países menos adecuados producen al menos seis veces más pescado que los países óptimos.

La acuicultura marina se considera prometedora en comparación con las operaciones en el continente altamente contaminantes. El océano abierto dispersa su impacto, lo que lleva a menos problemas ambientales.

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