Subvenciones a la pesca afectan al Perú

Del 25 al 29 de marzo, la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reunió para examinar propuestas de topes en las subvenciones a la pesca que otorgan los Estados y limitan la ayuda a ese sector. Destacó una propuesta de Filipinas sobre la prohibición de los subsidios a esta actividad, que afectan negativamente a las poblaciones de ciertas especies acuáticas sobre explotadas.

Los Estados han asumido un compromiso de notificar sobre los programas de subsidio hasta el próximo 30 de junio. Se espera que las negociaciones culminen positivamente en diciembre de este año.

Las subvenciones son las acciones o inacciones gubernamentales que modifican los beneficios potenciales de los agentes económicos. Se considera, por ejemplo, cuando un gobierno realiza transferencia directa de fondos, condona o no recauda ingresos públicos, proporciona bienes o servicios –excepto infraestructura general-, realiza pagos a un mecanismo de financiación, o cuando hay alguna forma de sostenimiento de los ingresos o de los precios. Se otorgan con el argumento de incentivar el desarrollo económico, propiciar exportaciones, sustituir importaciones, generar empleo o mantener prácticas tradicionales.

Son los países desarrollados los que más subvenciones pesqueras otorgan y se estima que a nivel mundial representan más de 30 mil millones de dólares (solo el 16 % destinado a pescadores artesanales).

Usted, amigo lector, puede suponer que en el Perú, en el que hay sobrecostos, esta situación implica que competimos en inferioridad de condiciones en el mercado global y que se pone en riesgo el trabajo de pescadores, empleados en general y la actividad de las industrias procesadoras.

Estas ayudas estatales promueven la depredación de los recursos hidrobiológicos, ponen en riesgo el sustento del 10 % de la población mundial que se dedica a la pesca y a 2,600 millones de personas cuya fuente primaria de proteínas son los océanos.

No es extraño que la ONU, en su ODS número 14, haya contemplado para 2020 prohibir las subvenciones que contribuyen a la capacidad de captura excesiva, así como a la pesca ilegal y dar un trato diferenciado, apropiado y efectivo a los países en desarrollo y menos adelantados.

Si queremos mantener a 500 mil peruanos ocupados en nuestra pesca, contribuir a la seguridad alimentaria del país, crecer en exportaciones sectoriales, proporcionar una competencia justa para nuestras industrias y generar diversificación productiva; el gobierno deberá ser firme en defender los intereses de la nación en las reuniones de la OMC, que se reiniciarán el próximo 6 de mayo.

Esperamos que MINCETUR y PRODUCE socialicen su posición sobre el particular con los gremios e informen lo que hagan al respecto.

ALFONSO MIRANDA EYZAGUIRRE (*)

(*) Ex viceministro de Pesquería de Perú

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