Peces y mariscos de laboratorio para conservarlos

Actores Productivos

EE.UU – Un equipo de investigadores publicó un estudio sobre el camino que deben seguir los pescados y mariscos basados en cultivos celulares para poder contribuir a las medidas de conservación de las poblaciones de peces.

Las alternativas a las carnes son una tendencia. Es decir, Burger King agregó a su menú en el 2019 a la Impossible Burger basada en vegetales, y McDonald´s planea planea presentar su propia McPlant en 2021.

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Además de las opciones vegetarianas, muchas empresas también están trabajando en el cultivo de carnes en laboratorio, a partir de líneas celulares.

Los proponentes de las opciones vegetarianas y la carne de laboratorio destacan una serie de beneficios para la salud y el medio ambiente que ofrece esta industria emergente; sin embargo estos beneficios también podrían afectar a las empresas pesqueras y acuícolas.

Un equipo multidisciplinario de investigadores ha examinado detenidamente lo que necesitan los pescados y mariscos basados en cultivos celulares (laboratorio)ofrezcan beneficios para la conservación.

Los investigadores compilaron sus hallazgos en un artículo en donde trazan la hoja de ruta para el cambio, que comprende nueve pasos distintos.

Ellos sostienen que los productos del mar basados en el cultivo celular enfrentan un camino largo hacia la recuperación de las poblaciones de peces en el océano, y el éxito está determinado en última instancia por la compleja interacción de factores conductuales, económicos y ecológicos.

“La pregunta central de nuestro trabajo era, ¿puede esta nueva tecnología (pescados y mariscos basados en células) tener un beneficio de conservación en el océano? dijo el autor principal del estudio Ben Halpern, profesor en la Bren School of Environmental Science & Management de la UC Santa Barbara y director ejecutivo de la National Center for Ecological Analysis and Synthesis (NCEAS).

Un equipo de 12 investigadores de UC Santa Barbara se reunió para responder a esta pregunta, incluidos economistas, ecólogos y científicos de datos, así como expertos en pesca, acuicultura y tecnología de la carne basado en células.

Los nueve Pasos

En base a su experiencia, los investigadores definieron 9 fases para que los pescados y mariscos de laboratorio aporten a las medidas de conservación de las poblaciones de peces.

El viaje se inicia desarrollando un producto viable e introduciéndolo en el mercado, donde luego debe alcanzar un precio competitivo con respecto a los pescados y mariscos provenientes de la pesca o la acuicultura, o las imitaciones basadas en vegetales.

En esta primera etapa, una proporción significativa de consumidores tiene que adoptar el nuevo producto como sustituto de los pescados y mariscos tradicionales. Este es un paso clave y difícil de lograr, destacan los autores.

Los primeros cuatro pasos pueden ser suficientes para el éxito de un nuevo producto, pero lograr resultado de conservación es un proceso mucho más largo.

El nuevo producto debe reducir la demanda de pescados y mariscos silvestres, y la caída en los precios debe pasar a través de una complicada cadena de suministro a los pescadores. Luego, la caída de precios debe reducir los esfuerzos pesqueros, lo que puede permitir o no la recuperación de las poblaciones de peces.

Finalmente, los impactos ecológicos de producir pescados y mariscos basados en células no pueden ser mayores que los de la pesca, dijeron los investigadores.

Cada uno de estos pasos trae consigo una variedad de obstáculos, quizás ninguno más difícil que lograr que los consumidores adopten los pescados y mariscos basados en el cultivo de células, en lugar de comprar pescado capturado en la naturaleza.

“Convencer a la gente de que adopte algo nuevo y deje atrás algo viejo es un gran desafío” explicó Halpern. “También es una parte poco estudiada de este proceso” agregó.

De hecho, se han destinado millones de dólares al estudio de la adopción y difusión de productos, señaló el coautor Jason Maier.

Los investigadores analizan detenidamente los factores que influyen en la voluntad de un consumidor de probar y, en última instancia, adoptar un nuevo producto. La capacidad de imitar el producto, su ventaja relativa sobre el producto que pretende reemplazar y qué tan bien se adapta a los hábitos y valores del consumidor, afectan la probabilidad de que sea adoptado, explicó Maier.

“Entonces, ¿por qué decimos que está poco estudiado?” pregunta Maier.

“Bueno, debido a que la investigación anterior se ha focalizado solo en el proceso de adopción” dijo el investigador.

Pero cuando se trata de resultados ambientales, la sustitución del producto existente es tan importante como la adopción del nuevo. Por ejemplo, muchos creían que los peces criados en granjas podrían aliviar la presión sobre las poblaciones silvestres. En cambio, los investigadores han registrado aumentos masivos en el consumo de pescados y mariscos con poca evidencia directa de que la acuacultura haya reducido la presión pesquera.

“La conclusión es que el camino para pasar de la creación de esta tecnología a un mayor número de peces en el océano es largo” dijo Halpern.

“Hay muchos pasos que tienen que suceder y el camino se vuelve cada vez más estrecho a medida que se avanza. Así que no es imposible, pero es difícil por muchas razones obtener un resultado de conservación, en términos de más peces en el océano, para partir de los pescados y mariscos basados en el cultivo celular”.

La mayoría de estos obstáculos se aplican a cualquier intervención en el océano impulsada por los consumidores. Es un desafío aprovechar las preferencias de las personas, sus hábitos de compra, para impulsar el cambio.

“Tratar de utilizar el comportamiento del consumidor como una forma de influir en el océano requiere muchos más pasos que los enfoques de arriba hacia abajo como las regulaciones” dijo la coautora Heather Lahr, gerente del proyecto de pescados y mariscos basado en cultivos celulares Environmental Market Solutions Lab (emLab) en UC Santa Barbara.

La sociedad también debe sopesar los costos y los impactos de otras medidas de conservación con las nuevas tecnologías de los pescados y mariscos basados en células, agregó. Estrategias como la gestión de la pesca y las reservas marinas ya han demostrado su eficacia.

Y mientras que las tecnologías para el cultivo de carne y pez espada pueden ser similares, el contexto difícilmente podría ser menos parecido.

Los pescados y mariscos provienen de cientos de especies, con diferentes ciclos de vida, hábitats y dietas, explicó Lahr. Además, los consumidores tienden a agrupar muchas especies en una única experiencia culinaria.

“Por ejemplo, cuando los consumidores comen un taco de pescado, esperan un pescado blanco que podría ser cualquier cosa desde tilapia de crianza hasta fletán de origen local” manifestó Lahr.

Compare esto con la carne de res, que principalmente proviene de una especie: Bos taurus, el ganado europeo o “taurino”.

A diferencia de las carnes de origen terrestre, los pescados y mariscos todavía provienen principalmente de la naturaleza.

Los seres humanos tienen menos control sobre las poblaciones de peces que el ganado, y la actividad pesquera responde a los cambios del consumidor, económicos y ambientales, de manera diferente a la ganadería.

Los pescadores también se rigen por normas diferentes a las de los ganaderos.

También existe un desajuste entre los peces que más podrían beneficiarse de esta tecnología y las especies objetivo de la industria. Las poblaciones de peces y mariscos populares y de importancia económica, como el atún y el salmón, suelen estar bien gestionados, destacó Lahr.

“Las poblaciones donde la necesidad es mayor no son en realidad donde la tecnología limpia de pescados y mariscos, compañías productoras de pescados y mariscos en base a cultivos celulares, están concentrando sus esfuerzos” agregó Halpern, “porque no hay mucho dinero en esas especies”.

De hecho, peces como las anchovetas y sardinas que se usan para piensos y aceite pueden beneficiarse más de las tecnologías basadas en las células, pero actualmente el precio de estas especies es demasiado bajo para que la inversión valga la pena.

El artículo es uno de los próximos estudios que exploran los beneficios para la conservación de pescados y mariscos basados en cultivos celulares.

El equipo investigará más a fondo las posibilidades de intervenciones de conservación impulsadas por la demanda y revisará los impactos que ha tenido el crecimiento de la acuicultura sobre las pesquerías y las poblaciones de peces silvestres.

Los investigadores también planean profundizar en la comprensión de cómo y por qué los consumidores cambian su comportamiento cuando se enfrentan a nuevos productos.

La iniciativa es parte de un proyecto conjunto entre NCEAS y emLab.

Halpern cree que, si la sociedad realmente aplica sus recursos al desarrollo de tecnología para abordar un desafío, probablemente encontrará uno.

“Pero si la tecnología realmente logrará el resultado esperado depende de muchos otros pasos” manifestó. “Por lo tanto, debemos pensar detenidamente todo esos paso antes de contar con una solución en particular para lograr el resultado que esperamos”.

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