La farsa de la Dorsal de Nasca

Actores Productivos

En junio de 2021, un ministro del ambiente exultante de orgullo, informaba sobre la creación de la Red Dorsal de Nasca, primer Área Natural Protegida (ANP) netamente marina en el Perú. La intención era salvaguardar una cadena montañosa submarina ubicada entre los 1, 800 y los 4,000 metros de profundidad. Otra finalidad planteada fue generar un espacio para hacer investigación marina de fondos marinos, “aprovechando capacidades del país”.

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Decenas de ONGs, de todos los matices y nacionalidades, se erigieron como padres y madres de la naciente criatura y clamaban, con criterio fundamentalista de cazador de brujas, que la palabra pesca se prohibiera en los más de 60 mil kilómetros cuadrados de la naciente ANP. No les importaba que existieran otras áreas protegidas dentro de las cuales coexisten concesiones mineras o petroleras como el Parque Nacional Sierra del Divisor, creada en 2015 en Ucayali o la Reserva Nacional Pacaya Samiria, creada en 1972 en Loreto.

Lo cierto es que esta cordillera submarina de origen volcánico, formada hace 30 millones de años, se encuentra a grandes profundidades y su superficie irregular con fosas, cañones, terrazas, cimas, cuevas y cráteres, que generan ambientes de gran importancia ecológica, nunca ha sido afectada por los peruanos, ni parece ser atendida hoy a pesar de tanto ruido y luego de haber transcurrido 14 largos meses (476 días) desde la emisión del Decreto Supremo que la creó.

La citada norma establecía que el Plan Maestro tenía que aprobarse en un plazo no mayor de 9 meses, vale decir, debió publicarse antes del 5 de marzo de 2022. Sin embargo, el Ministerio del Ambiente responde hoy sin el menor rubor, que la Jefatura Provisional (léase precaria) del Área Natural Protegida (ANP) “Viene realizando acciones para reconocer el Comité de Gestión del Área, conformado por diferentes actores que acompañarán a liderar el proceso participativo de su Plan Maestro”. Los plazos son para los contribuyentes, los supuestos servidores públicos se ríen de esto.

Consultados sobre las actividades realizadas en este periodo, contestan que tienen un mapeo de actores preliminares con quienes “Iniciarán reuniones para la conformación del Comité de Gestión”, así como que han desarrollado una nota de proyecto por 5 millones de dólares, la cual ha sido remitida a la agencia de cooperación coreana. Tan surrealista como se lee. Adicionalmente, acaban de solicitar la inmatriculación del Área Natural Protegida ante Registros Públicos. Nada más en 14 meses.

A pesar que en su norma de creación se afirmaba que se promovería el desarrollo de actividades de investigación científica, lo cual era uno de sus principales argumentos para apurar la creación de la Reserva, tienen que admitir que “No hubieron propuestas de investigaciones a desarrollarse en la RN Dorsal de Nasca”. Cuando nos enteramos que 8 meses después de la promulgación del Decreto fundacional de esta ANP de ficción, no cuentan con personal específico asignado para atender los 62 mil kilómetros cuadrados de extensión, nos parece que se tratara de la “Reserva Nacional de Macondo”, ese mundo de absurdos donde cualquier cosa era posible que inventó el genial García Márquez.

Ante tanta incapacidad del Ministerio del Ambiente, lo menos que podemos pedir ahora es QUE SE VAYAN TODOS. ¿Para esto se hizo tanto despliegue publicitario? ¿Así protegen la biodiversidad y el ecosistema? ¿Quieren crear más áreas supuestamente protegidas para lo mismo? Mientras tanto, en sus narices y casi frente a sus oficinas, el mar se sigue contaminando por el propio Estado y la reinante ilegalidad.

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