No debe cortarse el pico de las gallinas, una afirmación respaldada por argumentos científicos y de bienestar animal que cuestionan una práctica aún presente en algunos sistemas de producción avícola. El especialista Javier Herrera de la granja El Motilón advierte que comparar el pico con una uña es un error biológico que minimiza el impacto real del procedimiento sobre el animal.
Desde el punto de vista anatómico, el pico de la gallina está compuesto por hueso, tejido vascularizado y una alta densidad de terminaciones nerviosas, especialmente en la punta. En esta zona existen mecanorreceptores y nociceptores similares a los que poseen los seres humanos en los dedos, lo que convierte al pico en una herramienta sensorial altamente especializada.
El pico no solo cumple una función alimentaria. A través de él, resalta el experto, la gallina explora el suelo, selecciona el tamaño y la dureza de los alimentos, regula la fuerza con la que picotea, se defiende, interactúa socialmente y realiza su cuidado corporal. Gracias a esta sensibilidad, el ave distingue texturas y características clave de su entorno.
Funciones del pico de la gallina
Cuando el pico es cortado, se dañan nervios activos, lo que puede provocar dolor agudo inmediato y, en algunos casos, dolor crónico. Estudios y observaciones en bienestar animal señalan que esta práctica puede generar neuromas, lesiones nerviosas que producen hipersensibilidad permanente, afectando de manera prolongada la calidad de vida del ave.
Desde un enfoque sistémico, los expertos coinciden en que un sistema productivo que requiere el corte de picos es un sistema mal diseñado. En condiciones ambientales adecuadas, con densidades correctas, enriquecimiento del entorno y manejo apropiado, el pico se desgasta de forma natural, eliminando la necesidad de intervenirlo.
En este contexto, el mensaje es claro: el pico no es una uña. Es comparable a los dedos humanos, una extensión sensorial indispensable para la vida diaria de la gallina. Por ello, cada vez más voces dentro del sector productivo sostienen que esta práctica no solo es innecesaria, sino incompatible con los principios de bienestar animal y producción responsable, concluye Javier Herrera .


