La Porcicultura ecuatoriana enfrenta un escenario de preocupación tras la firma del acuerdo recíproco entre Ecuador y Estados Unidos, debido a sus posibles efectos sobre la producción nacional, la cadena de maíz y la estabilidad de miles de empleos rurales, según planteó Estefanía Loaiza, directora ejecutiva de la Asociación de Porcicultores del Ecuador (ASPE), durante una entrevista en el segmento Voces de la Producción de Actores Productivos.
Durante la conversación, Loaiza señaló que el sector porcícola no fue consultado dentro del proceso de negociación y que el acuerdo fue manejado con reserva, sin la participación de los gremios productivos en un espacio técnico previo. Según indicó, la preocupación no se limita al sector porcino, sino que también alcanza a toda la cadena de proteína animal y a los productores de maíz.
ASPE cuestiona falta de participación del sector
La representante de ASPE sostuvo que el sector no tuvo intervención en la construcción del acuerdo y que no existió un proceso amplio de consulta con los actores directamente involucrados.
En su análisis, señaló que Ecuador habría otorgado concesiones similares a las de un tratado de libre comercio, pese a competir con una de las mayores potencias exportadoras de maíz y proteína animal del mundo.
Competencia con una potencia exportadora
Uno de los principales argumentos expuestos durante la entrevista fue la diferencia de competitividad entre Ecuador y Estados Unidos, especialmente por el costo de la materia prima.
Loaiza explicó que el sector porcicultor ecuatoriano depende fuertemente del maíz nacional, cuyo precio actual supera ampliamente al de Estados Unidos. Mientras en Ecuador el quintal de maíz ronda los 20 dólares, en Estados Unidos el costo sería considerablemente menor por factores como tecnificación, escala productiva, uso de maíz transgénico, subsidios y menores costos logísticos.
Según ASPE, esta diferencia impacta directamente en el costo de producir carne de cerdo en el país y dificulta competir frente a importaciones más baratas.
Riesgo para el empleo rural y la cadena productiva
Durante la entrevista, Loaiza advirtió que el impacto no debe evaluarse solo desde las exportaciones, sino también desde el empleo y la economía interna.
Afirmó que el sector de proteína animal genera alrededor de 500.000 empleos y que la porcicultura mantiene una fuerte presencia en zonas rurales, donde representa una fuente de ingresos para miles de familias.
También recordó que el sector porcino forma parte de una cadena más amplia que incluye a los productores de maíz, por lo que una eventual entrada de proteína importada a menor costo podría afectar no solo a los porcicultores, sino también a los cerca de 100.000 productores de maíz que abastecen al mercado local.
Preocupación por aranceles, licencias e ingreso sanitario
Loaiza indicó que la inquietud del sector no se limita a la rebaja arancelaria. Según explicó, existen al menos tres ejes sensibles dentro del acuerdo: la desgravación, el esquema de licencias de importación y el componente sanitario.
En el caso del cerdo, mencionó que inicialmente se habla de un cupo para canales, pero que posteriormente se abriría el ingreso con arancel cero para cortes como costillas, piernas y chuletas.
Además, advirtió que el acuerdo establecería procedimientos de licencias más ágiles y reduciría márgenes de maniobra para condicionar importaciones a factores como la producción nacional.
En materia sanitaria, expresó preocupación por el reconocimiento automático de certificaciones emitidas por la autoridad sanitaria de Estados Unidos, en lugar de mantener procesos más amplios de habilitación de país y de empresas.
Un sector que ha venido creciendo
ASPE también defendió la evolución de la porcicultura ecuatoriana en los últimos años. Durante la entrevista, Loaiza destacó que el sector ha venido creciendo a una tasa aproximada del 5% al 7% anual, gracias a inversiones en genética, nutrición, bioseguridad, bienestar animal y tecnificación.
Señaló que el consumo nacional ha aumentado y que detrás de ese crecimiento existen inversiones en madres, infraestructura y compra de maíz, lo que ha permitido que la carne de cerdo gane mayor espacio dentro de la dieta de los ecuatorianos.
Además, indicó que el sector genera alrededor de 600 millones de dólares en ventas y aporta cerca del 8% al PIB agrícola, lo que refuerza su peso dentro de la economía agropecuaria.
Pedido de revisión y agenda interna de competitividad
Frente a este escenario, la dirigente gremial afirmó que el pedido del sector es que las autoridades escuchen la sensibilidad de la cadena porcícola y revisen mecanismos para fortalecer la competitividad interna.
Entre los temas que, a su criterio, deberían ser parte de una agenda nacional están la revisión de políticas de competitividad, el costo de la materia prima, la logística y las condiciones que permitan al sector sostenerse frente a un entorno de mayor apertura comercial.
Aunque evitó adelantar acciones concretas, Loaiza confirmó que el sector se encuentra articulando posiciones junto con otros actores de la cadena de proteína animal y del maíz.
Congreso Pork +593 en Cuenca
Durante la entrevista también se anunció la realización del congreso Pork +593, organizado por el sector porcicultor del Ecuador, del 15 al 17 de abril en Cuenca, en el centro de convenciones Mall del Río.
El evento reunirá a expositores nacionales e internacionales y abordará temas relacionados con genética, nutrición, sostenibilidad, comercialización, innovación y perspectivas para la porcicultura.
Según ASPE, este espacio servirá también para analizar el panorama actual del sector y los retos que enfrenta en materia de competitividad e inversiones.
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