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Abandono que mata

Actores Productivos

El Centro de Entrenamiento Pesquero de Paita (CEP Paita) fue inaugurado el 29 de junio de 1988, como Organismo Público Descentralizado del sector pesquero. Sus instalaciones fueron construidas gracias a la cooperación no reembolsable japonesa que ascendió a 10 millones 800 mil dólares. Su objetivo principal era capacitar a los pescadores artesanales logrando incontables promociones en líderes de mando medio con habilidades para navegar, operar maquinaria a bordo, gestionar empresas modelo (incluía procesamiento y comercialización) y en general, mejorar las condiciones de vida de las comunidades costeras. Fue dotado de aulas para enseñanza teórica y práctica; las embarcaciones escuela Huamanga y Cangallo; un desembarcadero; 6 embarcaciones modelo; una planta de procesamiento y un varadero. En su fecunda vida, antes del abandono irresponsable del Estado en 2017, dio capacitación a más de 60 mil participantes del litoral y aguas continentales.

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El reconocido CEP Paita promovió la formalización de la pesca artesanal, apoyó capacitaciones en Infraestructuras Pesqueras Artesanales, así como la descentralización al implementar los Centros de Entrenamiento en Pucusana, eIlo ofreció un innumerable listado de cursos para técnicas de pesca selectiva con nasas y espineles, prevención de contaminación y extensionismo. Fue el paradigma que usó la cooperación internacional para adiestramiento en temas de armado de aparejos para palangre y espineles, que incluían calificación para mitigar la interacción con aves marinas, mamíferos y tortugas. Ayer fue un ejemplo para el mundo y hoy la desidia burocrática lo está llevando al borde de la desaparición. Aparte de dictar cursos de capacitación, este organismo generaba resultados positivos con los servicios que ofrecía al sector pesquero, apoyado por una austera y eficiente administración.

Pocas instituciones interactuaron en tal magnitud en el ámbito nacional con colegios, universidades, gremios, empresas, municipalidades, gobiernos regionales, Escuela Nacional de Marina Mercante, etc., y con la cooperación internacional, principalmente con JICA y OFCF de Japón, AECI de España y el Fondo de Cooperación Hispano Peruano. Especial brillo se le recuerda al proyecto ejecutado con la JICA de Japón “Pesca Responsable – Desarrollo de la Pesquería de Anchoveta para Consumo Humano”, llevado a cabo entre 2006 y 2011 cuyo objetivo era contribuir a mejorar el nivel nutricional de los habitantes de áreas de pobreza de los andes peruanos mediante el consumo de anchoveta de manera sostenible. Esta excelente iniciativa, así como los exitosos programas de promoción alimentaria que tenía el Instituto Tecnológico Pesquero del Perú, fueron desactivados por el Estado en 2012.

A partir de 2017, el CEP Paita ha pasado a vivir en condiciones que lindan con la parálisis. Según su infatigable defensor, don Ulises Vilela, especialista en capacitación pesquera y uno de los fundadores del Centro: “La situación es insostenible. Demoramos años en conseguir presupuesto para un simulador de pesca y ese dinero se perdió por no usarse; no tenemos agua potable ni para el aseo personal; nuestra conectividad, que es básica para la instrucción, es obsoleta; las embarcaciones están inoperativas en tierra; las unidades móviles, residencias y varadero requieren reparaciones mayores; existen bienes deteriorados en estado de abandono y lo que es peor, el personal está desmotivado, maltratado y no se le homologa con los funcionarios limeños”. El CEP Paita vegeta sin más presupuesto que la exigua planilla.

Una vez más, ponemos el dedo y brota pus. De corrupción, pero también de descuido, incompetencia, holgazanería, ineptitud y desprecio por una actividad milenaria en nuestro país como la pesca, a la que solo se acercan algunos burócratas para esquilmarla, acosarla y hace no mucho tiempo, para criminalizarla. ¡Qué maravilla de país tendríamos si dejaran su permanente empeño de demolerlo!

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