La falta de lluvias en cultivos de maíz amarillo, mantiene en alerta a productores de los cantones Pindal y Puyango, en la provincia de Loja, quienes advierten un escenario crítico debido al déficit hídrico en una etapa clave del desarrollo del cultivo.
Según explicó el productor Diego Castillo, durante aproximadamente 15 días, entre la primera y segunda quincena de marzo, se ha registrado una marcada escasez de lluvias en los cantones Pindal y Puyango. Hasta el día anterior apenas se reportaron precipitaciones menores a 10 milímetros, consideradas insuficientes para el desarrollo normal del cultivo, ya que corresponden únicamente a una llovizna leve.
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Déficit hídrico en etapa crítica del cultivo
El problema se agrava porque los cultivos atraviesan una fase determinante para el rendimiento. Castillo señaló que el maíz se encuentra en etapas como V6 y V7, donde el requerimiento de agua es fundamental para el llenado adecuado de la mazorca.
En zonas más bajas como Mangahurco, en Zapotillo, ya se reportan casos de estrés hídrico, condición que puede ser irreversible para las plantas.
“Una vez que la planta entra en estrés hídrico, ya es imposible que se recupere”, advirtió.
Por su parte, el productor y técnico Franklin Camacho confirmó que, aunque el impacto aún es mínimo en algunas zonas, el riesgo es alto si la sequía se prolonga.
Variabilidad climática y retraso del invierno
Los agricultores coinciden en que este año ha sido atípico. El invierno inició tardíamente, con lluvias recién desde el 10 de enero y precipitaciones intensas iniciales de hasta 30 o 40 mm diarios.
Sin embargo, a partir de mediados de marzo se registró una marcada reducción de lluvias, lo que coincide con el llamado “veranillo”, aunque este año ha sido más severo de lo habitual.
Camacho también atribuye estos cambios a la variabilidad climática, que ya está afectando la adaptación de semillas y los niveles de productividad por hectárea.
Caída en los rendimientos y proyecciones negativas
Antes de la escasez de lluvias, los productores proyectaban un crecimiento del 20% al 25% en la producción. Sin embargo, el panorama cambió drásticamente.
Actualmente, estiman que los rendimientos podrían caer de promedios habituales de más de 8 toneladas por hectárea a cerca de 5 toneladas.
En conjunto, Pindal y Puyango suman más de 20 mil hectáreas de maíz, lo que convierte esta situación en una preocupación regional.

Incremento en costos de producción
A la falta de lluvias se suma el aumento de costos. Los agricultores reportan que:
- El fertilizante (urea) subió a $35 por quintal, frente a precios menores el año anterior
- Las semillas incrementaron entre 5% y 7%
- El costo total de producción alcanza entre $1500 y $1.800 por hectárea
Camacho confirmó que el costo promedio actual ronda los $1.800 por hectárea, lo que eleva la presión financiera sobre los productores.
Precio del maíz no compensa inversión
Aunque el precio oficial del maíz oscila entre $17,45 y $19,61 por quintal, los agricultores consideran que no es suficiente. Castillo asegura que el precio debería fijarse al menos en $20 por quintal para cubrir costos y generar rentabilidad.
Además, la comercialización depende en gran medida de intermediarios, lo que reduce aún más las ganancias del productor.
Dependencia total de la lluvia
Una de las principales limitaciones en la zona es la falta de sistemas de riego. A diferencia de provincias como Guayas o Manabí, donde se realizan hasta dos cosechas al año, en Pindal y Puyango solo se produce una, completamente dependiente del invierno.
Esto convierte a la agricultura local en una actividad de alto riesgo.

Impacto en cadena: posible alza en productos derivados
El maíz producido en la zona abastece principalmente a la industria avícola, especialmente en la parte alta de El Oro. Por ello, una reducción en la producción podría impactar directamente en el costo del balanceado y, en consecuencia, en el precio del pollo.
Limitaciones en crédito y apoyo estatal
Los agricultores también denuncian dificultades para acceder a créditos agrícolas. Según Castillo, existen demasiadas trabas en instituciones como BanEcuador, y los desembolsos llegan tarde, cuando el ciclo productivo ya está avanzado.
Camacho, por su parte, enfatiza la necesidad de políticas públicas enfocadas en:
- Créditos con tasas de interés accesibles
- Apoyo técnico
- Fortalecimiento del sector agrícola
Medidas y recomendaciones técnicas
Ante este escenario, los productores coinciden en la necesidad de adoptar estrategias como:
- Mantener cobertura vegetal para reducir evaporación
- Implementar productos biológicos
- Mejorar el manejo agronómico
- Apostar por tecnologías que mitiguen el estrés hídrico
Sin embargo, reconocen que sin agua, las opciones son limitadas.
Expectativa: lluvias en abril
Pese a la preocupación, los agricultores mantienen la esperanza de que en abril se retomen las lluvias, lo que permitiría salvar parcialmente la cosecha.
“Solo nos queda esperar que llueva”, resumió Castillo.


