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Pescado para vivir más y mejor

Actores Productivos

El Perú es el país con mayor inseguridad alimentaria de Sudamérica, según la Organización de Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, increíblemente, a la vez posee una gran biodiversidad marina, por lo que deberíamos tener una Política Nacional que priorizara el empleo de nuestros productos hidrobiológicos.

De esta manera, podríamos revertir las perversas cifras entre las que destacan que prácticamente uno de cada dos niños peruanos menores de 35 meses, padece anemia. Por otro lado, al subir la pobreza a 27.5% en 2022, tenemos a casi 17 millones de peruanos con dificultades para obtener alimentos nutritivos y en cantidades suficientes para satisfacer sus necesidades, de los cuales, 7 millones podrían no haber consumido alimentos durante un día o más.

España es uno de los países con mayor esperanza de vida de la tierra, y en 2030 deberían ser los primeros, según el doctor Guillermo Aldama de La Coruña, uno de los más renombrados cardiólogos del mundo. En el índice Bloomberg, el país ibérico también ocupa el primer lugar en calidad de vida. Además registra la menor mortalidad cardiovascular.

El secreto parece estar en el patrón conocido como “Dieta Mediterránea”, que tiene entre uno de sus pilares de aporte proteico y graso a los pescados ricos en grasas insaturadas, esenciales para el organismo, que ayudan a una reparación celular eficiente y un superior funcionamiento neuronal, cognitivo, visual, cardiológico, de la piel, del sistema inmune, articulaciones, metabolismo y la función de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.

Según el destacado galeno español, el pescado es una fuente de salud en general y cardiovascular en particular. Afirma que la ciencia corrobora que el consumo de pescado de al menos 2 veces a la semana, equivalente a 250 miligramos de Omega 3, es capaz de bajar 2 milímetros de mercurio en la presión arterial, lo que disminuye 7% la mortalidad por enfermedades cardiacas y 10% por trombosis cerebral.

La ingesta de pescado señalada, reduce también en 20% la mortalidad por infarto al miocardio, rebaja en 45% las muertes por trombosis cerebral y aminora en 70% el riesgo de muerte súbita. Ciertamente, se requiere que la preparación del pescado sea saludable, evitando frituras y rebosados.

La científica Shakuntala Haraksingh Thilsted, Premio Mundial de Alimentación 2021, es una tenaz promotora del consumo de pescado, y afirma que la desnutrición representa hasta 45% de todas las muertes infantiles prevenibles, y que no consumir suficientes micronutrientes como hierro, zinc, vitamina A y vitamina B12; aumenta el riesgo de enfermedad, mortalidad materna e infantil, retraso en el crecimiento y bajo rendimiento cognitivo.

En ese contexto, es increíble la negligencia y abulia de nuestros mandatarios, a los que deberíamos ver poniéndose la camiseta de la lucha por la nutrición de los peruanos, y resaltar las virtudes de pescados y mariscos en una dieta que nos llevaría a superar el azote que padece el pueblo, descrito líneas arriba. 

Con esta acción se elevarían los niveles, cada día más cercanos al cero de la aprobación ciudadana a la gestión gubernamental. Claro que para ello es necesario que se apruebe una Política Nacional en materia pesquera insólitamente ausente en un país con uno de los mares más biodiversos y productivos del mundo. 

Haría bien el Estado en incluir a la pesca y acuicultura para consumo humano en los planes y proyecciones para las décadas venideras, y dejar de ignorar a un sector que podría traer salud, calidad de vida y riqueza en nuestra nación de desconcertadas gentes, como diría Piérola, a lo que añado, por culpa de sus desconcertantes gobiernos.

Por Alfonso Miranda

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