Obstáculos en el comercio de arroz entre Colombia y Ecuador se intensifican luego de que el Gobierno colombiano calificara el ingreso de arroz blanco ecuatoriano como una amenaza a la competitividad nacional, al considerar que se trata de un producto presuntamente contrabandeado y subsidiado, según consta en un decreto presidencial aún no oficializado por falta de firmas.
El documento establece la adopción de aranceles recíprocos y de seguridad nacional del 30% ad valorem a productos importados desde Ecuador, así como medidas de restricción al ingreso de mercancías por la frontera sur, especialmente del arroz blanco, un producto cuyo flujo comercial se remonta a décadas.
Según el decreto, la entrada de arroz ecuatoriano podría incentivar una mayor dependencia de importaciones y afectar la estabilidad del mercado interno colombiano. No obstante, los datos de precios muestran diferencias relevantes para el consumidor final: de acuerdo con el boletín de Corabastos–Bogotá, el kilogramo de arroz blanco corriente se cotizó el 26 de enero en 3.000 pesos colombianos (USD 0,82), mientras que en el Mercado Mayorista de Quito alcanzó USD 1 por kilogramo. Esto implica que, de forma sostenida, el consumidor bogotano paga 18 centavos menos por el producto quiteño.
Impacto comercial y cifras oficiales
El mismo documento advierte que la imposición del arancel del 30% podría generar una caída del 97% en las exportaciones colombianas hacia Ecuador, equivalente a una reducción estimada de USD 1.803 millones. A noviembre de 2025, las exportaciones ya sumaban USD 1.673 millones, reflejando una disminución interanual del 3%.
En el caso de las importaciones de arroz blanco, entre enero y noviembre de 2025 se registró una reducción del 67% frente a 2024. Sin embargo, el flujo se concentró mayoritariamente en Ecuador, país que representó el 73% del total importado, equivalente a 46.596 toneladas.
Durante 2025, el precio CIF del arroz blanco ecuatoriano se estabilizó en un rango de USD 607–617 por tonelada (USD 27–28 por quintal), valores significativamente inferiores a los observados en 2024.
Subsidios y denuncias de ingreso irregular
El decreto señala que la liberalización de exportaciones en India, junto con los subsidios vigentes en Ecuador y Estados Unidos, ha ejercido presión a la baja sobre los precios internacionales del arroz. En este contexto, industriales colombianos y el gremio Fedearroz atribuyen las dificultades para la compra efectiva de arroz paddy al “presunto” ingreso irregular de arroz por la frontera sur.
Como respuesta, el Gobierno colombiano restringió desde el año pasado el ingreso terrestre del cereal, con el objetivo de fortalecer la trazabilidad y verificación documental, estabilizar la comercialización interna y reforzar los controles sanitarios, de inspección y vigilancia.
Restricción temporal, no prohibición total
Colombia fundamenta la medida en el derecho andino a proteger su seguridad nacional, estableciendo que, por un período de 30 días hábiles, el arroz no podrá ingresar bajo ningún régimen aduanero por los cruces terrestres de las jurisdicciones de Ipiales y Puerto Asís.
No obstante, la restricción no constituye una prohibición absoluta, ya que la importación de arroz ecuatoriano continúa autorizada por vía marítima y aérea.
Reacciones desde la frontera
La medida es de carácter excepcional y focalizado. En particular, se reconoce que poblaciones de Nariño y del sur del Cauca mantienen una preferencia histórica por el arroz ecuatoriano, valorado por su calidad, sabor y precio.
Actores vinculados a este comercio advierten que la aplicación del arancel del 30% podría incrementar el comercio informal, mientras que arroceros ecuatorianos insisten en avanzar hacia la formalización del intercambio, proponiendo esquemas de venta directa entre piladoras nacionales y compradores colombianos, debidamente regularizados por ambos países.


