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Fibra en la nutrición porcina puede mejorar bienestar, microbiota y rendimiento en granjas

La fibra en la nutrición porcina ya no debe ser vista únicamente como un ingrediente de relleno o una alternativa para abaratar dietas. Así lo explicó Julio Baltazar, especialista en nutrición animal aplicada, durante una entrevista en el segmento Voces de la Producción de Actores Productivos, donde analizó el papel funcional de la fibra en la salud intestinal, el bienestar animal y el desempeño productivo de los cerdos.

El experto, con más de una década de experiencia en investigación y validación de aditivos funcionales para la industria de proteína animal, señaló que el cambio de visión sobre la fibra está relacionado con un mayor entendimiento de la microbiota intestinal y su impacto en la salud de los animales.

La fibra ya no es solo “relleno”

Durante la entrevista, Baltazar explicó que durante años la nutrición porcina se concentró principalmente en proteína, energía y calorías. Sin embargo, la fibra quedó en un segundo plano, asociada muchas veces a materiales de bajo valor nutricional.

Esa percepción, según el especialista, está cambiando. A medida que se entiende mejor el papel de la microbiota, la fibra empieza a ser reconocida como un nutriente con funcionalidad específica.

“La fibra deja de pasar de ser una materia de relleno o para abaratar dietas, y pasa a ser un nutriente que tiene una funcionalidad específica”, explicó Baltazar.

Microbiota, salud intestinal y bienestar animal

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la relación entre fibra, microbiota y bienestar animal. El especialista indicó que ciertos tipos de fibra pueden favorecer una microbiota más saludable y contribuir a la producción de ácidos grasos de cadena corta, metabolitos que participan en procesos vinculados con la salud intestinal, la energía y la integridad del tracto digestivo.

En este sentido, la fibra no solo tendría impacto en el desempeño productivo, sino también en el estado general de salud del animal.

Para Baltazar, la nutrición porcina moderna debe mirar más allá de los nutrientes tradicionales y enfocarse en la funcionalidad de cada ingrediente dentro de la dieta.

El caso de las cerdas gestantes

El especialista destacó que el uso estratégico de fibra puede ser especialmente importante en cerdas gestantes.

En esta etapa, el animal suele tener mayor deseo de consumo, pero el manejo nutricional busca controlar la ingesta para que llegue al parto en una condición corporal adecuada.

La fibra puede ayudar en dos sentidos: por un lado, aporta saciedad mecánica; por otro, puede favorecer señales metabólicas en el intestino mediante la fermentación y la producción de ácidos grasos volátiles.

Esto puede contribuir a una mejor sensación de bienestar y a una mayor estabilidad durante la etapa de gestación.

No toda fibra funciona igual

Baltazar fue claro en señalar que no toda fibra tiene el mismo efecto. Más que hablar solo de fuentes, recomendó analizar las características funcionales de la fibra utilizada.

Según explicó, una fuente adecuada debería mantener una proporción entre fibra soluble e insoluble, presentar una fermentación controlada y actuar principalmente en la última porción del intestino, especialmente en el intestino grueso.

El especialista advirtió que fermentaciones tempranas en las primeras porciones del tracto digestivo podrían generar respuestas no deseadas. Por eso, el perfil de fermentación es clave al momento de elegir una fuente de fibra.

Consistencia y control de riesgos

Otro aspecto mencionado fue la necesidad de trabajar con materias primas de perfil constante. Baltazar explicó que algunos subproductos pueden variar en su composición dependiendo del proceso de extracción o del origen de la materia prima.

Además, alertó sobre posibles riesgos asociados a micotoxinas, especialmente cuando se utilizan ingredientes fibrosos sin suficiente control de calidad.

Por ello, recomendó considerar fuentes que garanticen consistencia nutricional, seguridad y respaldo técnico.

Fibra soluble, insoluble, fermentable e inerte

Durante la conversación también se abordó la diferencia entre distintos tipos de fibra.

La fibra inerte, explicó Baltazar, entra y sale del tracto digestivo con una función principalmente mecánica, relacionada con el tránsito del bolo alimenticio.

En cambio, una fibra fermentable puede ser aprovechada por la microbiota para generar metabolitos beneficiosos. En nutrición funcional, el objetivo es encontrar fibras con capacidad de fermentación lenta y controlada, preferentemente en la última porción del intestino.

Ese tipo de perfil puede favorecer la formación del bolo, la salud intestinal y la producción de ácidos grasos de cadena corta.

Impacto en productividad y rentabilidad

El especialista señaló que una estrategia adecuada de fibra puede contribuir a mejorar tasas de crecimiento, conversión alimenticia, homogeneidad de los lotes y salud digestiva.

En granja, esto podría reflejarse en animales más sanos, menor presencia de diarreas asociadas a desafíos digestivos, mejor desempeño y lotes que lleguen en mejores condiciones al mercado.

Baltazar también recordó que la alimentación representa una parte importante del costo productivo en porcicultura, estimada entre el 60 % y 70 %. Por eso, cualquier estrategia nutricional debe evaluarse desde su impacto en el retorno sobre la inversión.

El destete, una etapa crítica

El destete fue otro de los temas abordados. Según Baltazar, esta es una de las etapas más estresantes para el cerdo, debido al cambio en la alimentación y al desarrollo del perfil digestivo y enzimático.

En este periodo, una microbiota sana puede ayudar a que la transición sea más ordenada. El uso de fibras funcionales puede ser parte de una estrategia para apoyar la salud intestinal y reducir complicaciones asociadas al cambio de dieta.

Una nutrición porcina más funcional

Para el especialista, el futuro de la nutrición porcina está en desarrollar estrategias más funcionales, enfocadas no solo en cubrir requerimientos básicos, sino en mejorar la salud intestinal, el bienestar animal y la productividad del negocio.

El mensaje central de la entrevista fue claro: la fibra debe ser analizada con mayor profundidad dentro de la formulación, no como un simple porcentaje, sino como una herramienta con impacto fisiológico y productivo.

En un mercado cada vez más competitivo, los productores que logren adaptar sus programas nutricionales a las nuevas exigencias podrían tener una ventaja en eficiencia, rentabilidad y diferenciación.

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