La producción arrocera podría enfrentar un escenario complejo si se mantienen los bajos precios al productor, el aumento de costos agrícolas, la caída de rendimientos y la amenaza de un posible fenómeno El Niño. Así lo advirtió José Luis García, productor arrocero, durante una entrevista en el segmento Voces de la Producción de Actores Productivos.
García señaló que el ambiente entre los agricultores que actualmente están cosechando es de tensión, debido a problemas que, según indicó, se arrastran desde 2025 y se han profundizado durante 2026. Entre los principales factores mencionó el incumplimiento de precios, la falta de liquidez, la morosidad en créditos bancarios y comerciales, y la reducción de la capacidad de inversión en las fincas.
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Productores enfrentan bajos precios y menor rentabilidad
Durante la entrevista, García sostuvo que los precios que reciben los agricultores no estarían permitiendo cubrir adecuadamente los costos de producción. Según su análisis, el precio promedio en campo se ha ubicado alrededor de los USD 25 por saca de arroz grano corto y cerca de USD 26 para grano largo, valores que generan preocupación entre productores.
El agricultor indicó que esta situación limita la capacidad de pago de deudas y reduce el margen para reinvertir en el siguiente ciclo productivo. “El agricultor está en una situación crítica”, expresó al referirse a las obligaciones financieras que muchos productores mantienen con bancos, casas comerciales y proveedores.
“El agricultor está en una situación crítica”
Menor fertilización y caída de productividad
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la reducción en el manejo técnico del cultivo. García explicó que, anteriormente, muchos agricultores realizaban dos o tres aplicaciones de nutrición en el arroz. Sin embargo, por falta de recursos, varios productores han reducido sus prácticas de fertilización o han cambiado métodos de siembra para disminuir costos de mano de obra.
Según el productor, esta situación ya se refleja en los rendimientos. Estimó que la producción habría bajado al menos media tonelada por hectárea en algunas zonas, mientras que en sectores afectados por el invierno las pérdidas habrían sido mayores.
En zonas como Pedro Carbo, mencionó que algunos productores pasaron de obtener cerca de 30 sacas por unidad productiva a niveles cercanos a 15, lo que representa una caída importante para la economía del agricultor.
Inundaciones afectaron zonas productivas
García también hizo referencia a las afectaciones provocadas por el invierno. Según señaló, las inundaciones impactaron zonas arroceras de Los Ríos y Guayas, incluyendo piladoras y áreas de comercialización.
El productor afirmó que se habrían perdido alrededor de 50.000 toneladas de arroz por problemas asociados al invierno, afectando tanto la cosecha como el movimiento comercial en determinados sectores.
Para el sector arrocero, estas pérdidas se suman a un escenario de precios bajos, falta de información clara sobre inventarios y dificultades para sostener la producción con costos elevados.
Falta de información sobre inventarios preocupa al sector
Otro de los cuestionamientos planteados durante la entrevista fue la falta de información verificable sobre el volumen real de arroz disponible en silos e inventarios.
García señaló que los productores han solicitado mayor claridad sobre cuánto arroz existe almacenado, debido a que esa información incide en las decisiones de comercialización, precios y planificación de siembra.
Según el entrevistado, la industria ha sostenido que cuenta con inventarios, pero los agricultores piden que la información sea transparentada por las instituciones competentes para evitar incertidumbre en el mercado.
Costos de fertilizantes y crédito golpean al agricultor
El incremento de los fertilizantes también fue señalado como uno de los factores que está presionando al sector. García mencionó que el alza de insumos, como la urea y otros fertilizantes, ha encarecido el costo por hectárea y ha obligado a muchos productores a reducir la inversión en nutrición del cultivo.
Además, cuestionó las tasas de interés que enfrentan los agricultores en el sistema financiero. Según el productor, competir con otros países es difícil cuando los costos financieros locales son más altos que los de mercados agrícolas más desarrollados.
Para García, el acceso a crédito productivo debe ir acompañado de condiciones que realmente permitan sostener la actividad agrícola y no únicamente responder a momentos coyunturales.
Comercio con Colombia sigue siendo un factor clave
La comercialización hacia Colombia también fue parte del análisis. García indicó que mientras no se normalice el ingreso formal de arroz ecuatoriano por vía terrestre hacia ese país, los precios internos podrían seguir presionados.
Según el productor, las restricciones y limitaciones comerciales han fomentado dinámicas informales que terminan afectando tanto al productor ecuatoriano como al mercado colombiano.
El entrevistado sostuvo que el comercio binacional debe ordenarse para evitar que el agricultor sea quien absorba la mayor parte del impacto en el precio.
Posible El Niño genera preocupación para 2027
García advirtió que un eventual fenómeno El Niño podría agravar la situación del arroz en 2027. Según explicó, si se presentan lluvias prolongadas e inundaciones, una parte importante de las zonas arroceras podría quedar fuera de producción.
El productor mencionó que históricamente, durante eventos fuertes de El Niño, se han afectado amplias áreas agrícolas en zonas bajas. Esto podría reducir la disponibilidad de hectáreas sembradas y generar problemas de abastecimiento si no se toman medidas preventivas.
Entre las acciones que considera necesarias mencionó la preparación de infraestructura de almacenamiento, como la habilitación de plantas estratégicas, y una planificación más clara para garantizar reservas de arroz.
Riesgo para el relevo generacional en el campo
La entrevista también abordó un problema estructural: el envejecimiento de los agricultores y el bajo interés de las nuevas generaciones en continuar con la actividad agrícola.
García señaló que muchos hijos de productores han visto las dificultades que enfrentaron sus padres y prefieren buscar empleo en otros sectores. Esto, según indicó, está provocando que más tierras sean arrendadas o queden con menor continuidad productiva.
Para el productor, sin precios justos, acceso a financiamiento y condiciones de mercado más estables, será difícil incentivar que los jóvenes permanezcan en el campo.
Seguridad alimentaria y planificación
El entrevistado advirtió que el problema del arroz no solo afecta al productor, sino también a los consumidores y a la seguridad alimentaria del país.
Desde su perspectiva, si los agricultores reducen siembras por falta de rentabilidad o enfrentan pérdidas por eventos climáticos, en el mediano plazo podría presentarse menor disponibilidad de arroz y un posible aumento de precios al consumidor.
García insistió en que antes de sembrar, los agricultores deben analizar sus costos de producción y compararlos con el precio real del mercado. Sin embargo, también señaló que se requiere una política pública que brinde mayor certidumbre al productor.
Un llamado a revisar la política agrícola
La entrevista dejó sobre la mesa varios puntos críticos para el sector arrocero: precios bajos, costos altos, dificultades de crédito, menor productividad, incertidumbre comercial, falta de información de inventarios y riesgo climático.
Para José Luis García, el país necesita decisiones más claras para proteger la producción nacional, ordenar la comercialización y evitar que el agricultor siga absorbiendo las pérdidas de una cadena que depende directamente de su trabajo.
El panorama hacia 2027 dependerá de las medidas que se tomen en los próximos meses, especialmente frente al posible impacto climático, la planificación de siembras, el acceso a financiamiento y la estabilización de los precios en campo.













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