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Mercado de fertilizantes enfrenta tensión global por Ormuz y el G7 busca respuestas urgentes

El mercado de fertilizantes y la seguridad alimentaria fueron los principales temas abordados por los ministros de Agricultura del G7, ante el aumento de los costos de los fertilizantes y combustibles que presionan al sector primario por el cierre del estrecho de Ormuz.

La reunión fue convocada por la ministra francesa de Agricultura, Annie Genevard, en el marco de la presidencia francesa del G7. El encuentro puso sobre la mesa la necesidad de analizar medidas que permitan reducir el impacto de esta tensión sobre los agricultores, las cadenas de suministro y los sistemas alimentarios.

El cierre de Ormuz presiona al agro mundial

El estrecho de Ormuz es una ruta estratégica para el comercio mundial de energía e insumos agrícolas. Su cierre ha generado preocupación por el impacto directo en los precios de los fertilizantes, el abastecimiento internacional y los costos logísticos.

Según la información difundida por EFE Agro, los países del golfo Pérsico producen alrededor del 30% de los fertilizantes que se consumen en el mundo, aprovechando principalmente el bajo costo del gas, un insumo clave para su fabricación.

Sin embargo, las exportaciones desde esa zona se encuentran prácticamente bloqueadas desde comienzos de marzo, tras el estallido de la guerra en la región. Esta situación ha encendido las alertas sobre la disponibilidad de fertilizantes para las próximas campañas agrícolas.

El G7 pide mercados más transparentes y previsibles

Durante la reunión, los ministros de Agricultura del G7 destacaron la importancia de contar con mercados más transparentes y previsibles, con el objetivo de garantizar el funcionamiento de las cadenas de suministro de fertilizantes.

La discusión también estuvo enfocada en cómo reforzar la resiliencia de la agricultura frente a choques económicos y geopolíticos. Para los países del grupo, la estabilidad del mercado de fertilizantes no solo afecta a los agricultores, sino también a la seguridad alimentaria mundial.

Además de los ministros de Agricultura de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia, Canadá y Francia, también fueron convocados representantes de la Unión Europea, la FAO, la OCDE y el Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas, AMIS.

Fertilizantes y combustibles elevan los costos de producción

El aumento en los precios de fertilizantes y combustibles representa un desafío para el sector primario, especialmente porque ambos insumos tienen un peso importante en los costos de producción agrícola.

Cuando los fertilizantes se encarecen o escasean, muchos productores pueden verse obligados a reducir dosis, postergar aplicaciones o disminuir áreas de siembra. Esto podría afectar los rendimientos de los cultivos y presionar los precios de los alimentos.

De acuerdo con el informe de Perspectivas Económicas de la OCDE citado por EFE Agro, los precios de los fertilizantes han aumentado entre 39% y 59%, dependiendo de sus componentes.

Países dependientes enfrentan mayores riesgos

La tensión en el mercado no afecta a todos los países de la misma manera. Según el reporte, algunos países asiáticos y africanos dependen en gran medida de los fertilizantes provenientes del golfo Pérsico, llegando en ciertos casos a cubrir hasta el 80% de sus necesidades con estos insumos.

Esta dependencia aumenta el riesgo de impactos directos sobre las próximas cosechas, especialmente en territorios donde los sistemas agrícolas ya enfrentan vulnerabilidades climáticas, logísticas o económicas.

En estos escenarios, el encarecimiento de los fertilizantes puede traducirse en menor productividad, mayores costos para los agricultores y presión adicional sobre la seguridad alimentaria.

Un tema estratégico para la seguridad alimentaria

El G7 considera que el abastecimiento de fertilizantes es un tema estratégico para el sector agrícola y para la seguridad alimentaria global.

La preocupación no se limita al precio del insumo. También involucra la estabilidad de las cadenas de aprovisionamiento, la disponibilidad de materias primas, el transporte marítimo y la capacidad de los países para responder a nuevos choques geopolíticos.

En un contexto de mercados agrícolas cada vez más interconectados, cualquier disrupción en el suministro de fertilizantes puede tener efectos en cadena sobre productores, consumidores, industrias agroalimentarias y gobiernos.

¿Qué implica para América Latina?

Aunque la reunión del G7 se desarrolló en el contexto de las principales economías industrializadas, sus efectos pueden ser relevantes para América Latina, una región altamente vinculada a la producción de alimentos y materias primas agrícolas.

Para países agrícolas de la región, el comportamiento del mercado internacional de fertilizantes puede influir en los costos de producción, la rentabilidad de los cultivos y la planificación de nuevas siembras.

Frente a este escenario, los productores podrían necesitar mayor información de mercado, estrategias de fertilización más eficientes y alternativas que permitan optimizar el uso de nutrientes sin comprometer la productividad.

El reto: anticiparse a una nueva presión sobre el campo

La discusión del G7 refleja una preocupación creciente: el mercado de fertilizantes vuelve a convertirse en un punto sensible para la agricultura mundial.

El desafío para los gobiernos, organismos internacionales y sectores productivos será anticiparse a posibles escenarios de escasez, volatilidad de precios y mayores costos agrícolas.

Para el campo, la prioridad será contar con información oportuna, cadenas de suministro más estables y decisiones técnicas que permitan sostener la producción en medio de un entorno internacional incierto.

Fuente: EFE Agro.

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