La eliminación del subsidio al diésel ha encendido las alarmas en gran parte del sector camaronero nacional. Según Oswin Crespo, vicepresidente de la Federación Ecuatoriana de Acuicultores (FEDAC), esta medida “pone en riesgo la supervivencia de los pequeños y medianos productores”, quienes ya enfrentan una pérdida de más del 60% de su patrimonio desde la pandemia.
Una federación que representa a los productores olvidados
La Federación Ecuatoriana de Acuicultores tiene personería jurídica desde 2023, pero su gestión viene de más de 15 años de trabajo gremial, asi lo explicó Crespo durante la entrevista con Actores Productivos, en el segmento Voces de la Producción.
“Nosotros representamos a los productores pequeños y medianos, con intereses distintos a los de las grandes empacadoras”, puntualizó.
Recalcó además, que a diferencia de la Cámara Nacional de Acuacultura, que agrupa a las grandes empresas exportadoras, la FEDAC reúne asociaciones de provincias como Manabí, Esmeraldas, Guayas, Santa Elena y El Oro, donde predominan productores con menos de 30 hectáreas.
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“Estamos produciendo a pérdida”
Oswin Crespo asegura que los pequeños camaroneros enfrentan una ecuación insostenible. “El costo actual de producción es de 1,66 dólares por libra, mientras que el precio de venta promedio es de 1,65 dólares”. Esto significa que muchos productores están operando con pérdidas, agravadas por la eliminación del subsidio al diésel.
“El incremento del combustible representa 520 dólares adicionales por hectárea al año, un golpe directo a nuestra rentabilidad”, añadió.
Diferencias estructurales en la cadena productiva
El dirigente explicó que el sector sufre por el efecto de escala:
“A nosotros nos cuesta $1.60 producir una libra de camarón; a las grandes camaroneras, menos de $1.00. Ellos compran 1000 toneladas de alimento, nosotros apenas 100 sacos. Esa diferencia de precios nos deja fuera del mercado.”
Además, los grandes grupos controlan toda la cadena de valor —desde las larvas hasta la exportación—, lo que les permite manejar precios y utilidades a su favor.
“No podemos competir con grupos integrados que son dueños de laboratorios, empacadoras y comercializadoras internacionales”, enfatizó.
Un reclamo por compensaciones incumplidas
Crespo recordó que el Gobierno les había ofrecido compensaciones para los pequeños productores con motores más eficientes, pero estas no se han concretado.
“Nos ofrecieron motores, pero ahora dicen que no estamos dentro del grupo de los más necesitados. Lo que pedimos es que se cumpla lo ofrecido”, recalcó.
El vicepresidente de la FEDAC advirtió qué, si no se concretan medidas de alivio, los pequeños camaroneros podrían desaparecer.
“El Ministerio de Agricultura y Ganadería Pesca entiende nuestra situación, pero la decisión final está en manos del Ministerio de Economía”, señaló.
Electrificación pendiente: una promesa inconclusa
El dirigente también recordó que los proyectos de electrificación camaronera —que permitirían reducir hasta un 60% los costos de bombeo— no se han cumplido.
“Se consiguieron más de 380 millones de dólares para electrificar zonas camaroneras, pero en provincias como Manabí y El Oro casi no se ha hecho nada. Eso agrava nuestra situación.”
Un llamado al diálogo y a la equidad
“No pedimos privilegios, pedimos justicia. El camarón ecuatoriano es el mejor del mundo, pero los precios en finca son de los peores. Los pioneros que construyeron esta industria hoy están al borde de desaparecer”, concluyó Crespo.
La FEDAC espera una pronta reunión con las autoridades económicas para exponer la realidad de miles de productores que, según su representante, siguen sosteniendo la acuicultura nacional desde la base.


