Seguridad alimentaria en riesgo, es el escenario que enfrenta actualmente el Ecuador, de acuerdo con un comunicado emitido por la ASOPRACORT, debido a decisiones desarticuladas, ausencia de información oficial actualizada y una estructura arancelaria que no favorece a los productores nacionales.
A pesar de que la cadena productiva del maíz genera alrededor de 520 mil fuentes de empleo, lo que representa un incremento superior al 40 % del empleo rural, y se desarrolla en más de 320 mil hectáreas a nivel nacional, con una producción que supera los 2 millones de toneladas destinadas a la industria de alimentos balanceados, el sector atraviesa una situación preocupante que amenaza la sostenibilidad del agro y la soberanía alimentaria del país.
Según el gremio, la cosecha nacional de maíz aún no ha sido absorbida en su totalidad por la industria, manteniéndose volúmenes significativos disponibles en el mercado interno. Sin embargo, de forma contradictoria, mencionan en el comunicado que sectores de la industria de balanceados han iniciado solicitudes de licencias de importación de maíz y trigo, sin que exista información técnica pública que evidencie una escasez real del grano nacional.
La falta de datos oficiales actualizados por parte del Ministerio de Agricultura y Ganadería sobre producción, rendimientos y disponibilidad de maíz ha generado incertidumbre en el mercado. Esta ausencia de información ha permitido que se instale una narrativa de posible desabastecimiento que, según los productores, no refleja la realidad productiva del campo ecuatoriano.
A esta situación se suma una inequidad en la política arancelaria. El maíz nacional cuenta con una protección de apenas 20 %, mientras que el trigo importado ingresa al país con arancel 0 %, compitiendo directamente con la producción local. En contraste, se mantiene una sobreprotección a la proteína animal, con aranceles de hasta 85 % para la carne de pollo y cerdo, lo que evidencia una política que protege el producto final, pero desprotege a quienes producen la materia prima.
La autorización anticipada o injustificada de importaciones, en un contexto donde existe maíz nacional disponible, genera distorsiones en el mercado, presiona a la baja los precios al productor, debilita la rentabilidad del cultivo y desincentiva la producción futura, con impactos directos en la seguridad y soberanía alimentaria del país.
Desde el sector productivo se enfatiza que la seguridad alimentaria se construye con planificación, información transparente y justicia arancelaria, y no mediante importaciones anticipadas mientras el productor nacional espera que su cosecha sea adquirida.
En este contexto, recalcan que el maíz ecuatoriano debe ser prioridad, señalando que no resulta coherente importar lo que aún no ha sido comprado en el país.
Fuente: Comunicado de ASOPRACORT



