La sequía en Manabí mantiene en alerta al sector agrícola de los cantones Tosagua y Rocafuerte, donde técnicos y dirigentes reportan estrés hídrico en cultivos de maíz amarillo tras más de 15 días sin lluvias, con riesgo productivo que alcanza hasta el 77% del área aún pendiente de cosecha en la provincia.
Luis Miguel Loor Zambrano, técnico de la Asociación de Mujeres Comunitarias del cantón Tosagua (AMUCONT), explicó que las evaluaciones recientes en campo evidencian síntomas claros de afectación en los cultivos, especialmente en zonas altas, aunque los sectores bajos también comienzan a presentar señales visibles de quemazón en las hojas debido a la radiación solar y la falta de humedad.
Según indicó, las plantas no presentan enfermedades ni presencia de virus, sino un proceso típico de estrés hídrico provocado por la ausencia prolongada de precipitaciones, lo que reduce la capacidad fotosintética del cultivo y acelera su deterioro.
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Producción parcial en siembras tempranas y pérdidas totales en siembras tardías
El técnico señaló que los productores que sembraron durante las primeras lluvias podrían alcanzar entre un 60% y 65% de rendimiento, aunque por debajo de lo esperado inicialmente. En cambio, quienes sembraron más tarde enfrentan escenarios más críticos, con parcelas donde no se registraría producción.
La irregularidad de las precipitaciones en la temporada genera un comportamiento desigual del cultivo en el territorio, con sectores donde aún existen condiciones aceptables y otros donde las pérdidas ya son evidentes.
Inversiones agrícolas de hasta 5.000 dólares en riesgo
La falta de lluvias también compromete inversiones importantes realizadas por los agricultores.
De acuerdo con información de AMUCONT, se entregaron aproximadamente 450 paquetes tecnológicos agrícolas, cada uno valorado en alrededor de 1.000 dólares, que incluyen semillas, fertilizantes, herbicidas, fungicidas e insumos complementarios.
En algunos casos, productores que accedieron a cinco paquetes enfrentan pérdidas cercanas a 5.000 dólares, sin considerar gastos adicionales como arriendo de tierras o labores agrícolas.
Aunque una parte de los agricultores contrató seguros, otros decidieron sembrar sin cobertura debido a experiencias previas con limitaciones en los procesos de indemnización.
Limitaciones técnicas frente a la sequía
Loor explicó que se aplicaron estrategias agronómicas como bioestimulación vegetal para mejorar la tolerancia de las plantas al estrés hídrico. Sin embargo, señaló que estas medidas tienen un alcance limitado cuando las lluvias se ausentan durante períodos prolongados.
Además, indicó que la provincia depende principalmente del régimen natural de precipitaciones, y que la implementación de sistemas de riego para maíz resulta compleja debido a las pendientes del terreno y al incremento en los costos de producción.
Actualmente no existe un cálculo definitivo del área total afectada, ya que las evaluaciones continúan en territorio.
Más de dos semanas sin lluvias afectan al sistema productivo local
Antonio Delgado, dirigente agrícola del cantón Tosagua, confirmó que la ausencia de precipitaciones entre 15 y 20 días consecutivos ha impactado no solo al maíz, sino también a cultivos como maní y otros productos del sistema agrícola local.
Indicó que del total de 95.000 hectáreas sembradas con maíz en Manabí en 2026, aproximadamente el 77% aún permanece en riesgo, mientras que entre el 5% y el 6% del área evaluada ya presenta pérdidas sin posibilidad de recuperación productiva.
Añadió que las altas temperaturas registradas durante el día intensifican el deterioro de los cultivos y aumentan la preocupación entre los agricultores.
Impacto económico y social en la zona rural
El dirigente advirtió que la pérdida de la cosecha afectaría directamente la economía de las familias rurales, considerando que el maíz constituye el principal cultivo en amplios sectores agrícolas de la provincia.
Además, señaló que la falta de producción también reduce la disponibilidad de empleo local vinculado a la actividad agrícola.
Organizaciones del sector mantienen acercamientos para analizar la situación y evaluar alternativas frente al escenario climático actual, mientras continúan monitoreando la evolución de los cultivos en los próximos días.
Técnicos coinciden en que la presencia de lluvias en el corto plazo podría permitir la recuperación parcial de algunas parcelas, aunque con rendimientos menores a los inicialmente previstos.


