La Alerta Amarilla por El Niño fue declarada de manera preventiva por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), mediante la Resolución Nro. SNGR-117-2026 del 18 de mayo de 2026, para zonas con mayor susceptibilidad a posibles impactos asociados a la evolución del evento El Niño. La medida aplica principalmente en territorios ubicados hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias.
La resolución aclara que esta declaratoria no representa la confirmación oficial del evento El Niño, sino una acción de preparación anticipada, basada en principios preventivos y precautorios. El objetivo es activar mecanismos de planificación, monitoreo y respuesta antes de que puedan presentarse afectaciones por lluvias intensas, inundaciones, movimientos en masa u otros eventos asociados.
La medida responde a señales climáticas en el Pacífico
De acuerdo con el informe técnico acogido por la SNGR, las condiciones océano-atmosféricas observadas en el Pacífico ecuatorial muestran señales compatibles con una evolución hacia una fase cálida de El Niño. Entre los indicadores constan anomalías positivas de temperatura superficial y subsuperficial del mar, ingreso de ondas Kelvin cálidas y cambios en la estructura térmica oceánica.
La resolución también recoge proyecciones de la National Oceanic and Atmospheric Administration NOAA, según las cuales los modelos climáticos indican una probabilidad aproximada del 82 % de consolidación del evento entre mayo y julio de 2026, con una probabilidad de permanencia de hasta 96 % entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.
Zonas priorizadas
La Alerta Amarilla aplica para zonas identificadas con mayor susceptibilidad, principalmente en la región litoral y sectores de estribación costera. El criterio territorial toma como referencia áreas ubicadas predominantemente hasta los 1.500 metros sobre el nivel del mar, aunque la resolución precisa que este umbral no debe entenderse como una delimitación absoluta de afectación.
Entre las provincias incluidas en la resolución constan: Azuay, Bolívar, Cañar, Carchi, Chimborazo, Cotopaxi, El Oro, Esmeraldas, Guayas, Galápagos, Imbabura, Loja, Los Ríos, Manabí, Pichincha, Santa Elena y Santo Domingo de los Tsáchilas. La lista completa de cantones y parroquias forma parte del anexo territorial de la resolución.
¿Qué implica la Alerta Amarilla?
La declaratoria dispone que los Gobiernos Autónomos Descentralizados activen los Comités de Operaciones de Emergencia provinciales y cantonales en territorios bajo alerta o con mayores niveles de exposición. También se solicita fortalecer acciones de prevención, mitigación y preparación para la respuesta.
Además, la SNGR dispone actualizar planes, protocolos y procedimientos operativos para posibles evacuaciones preventivas, movilización de recursos y protección de la población en sectores con potencial afectación por inundaciones, movimientos en masa y otros eventos asociados.
Mayor monitoreo y coordinación institucional
La resolución ordena reforzar el monitoreo de la amenaza a través de las Salas de Situación, los entes técnicos y científicos, y las instituciones del Sistema Nacional Descentralizado de Gestión Integral del Riesgo de Desastres.
También se insta al Comité Nacional ERFEN a intensificar el monitoreo hidrometeorológico a escala nacional y provincial, con seguimiento de pronósticos meteorológicos, condiciones atmosféricas y comportamiento hidrológico, a fin de generar alertas oportunas ante variaciones relevantes.
Riesgos para zonas productivas
El informe técnico señala que eventos históricos de El Niño, como los registrados en 1972-1973, 1982-1983 y 1997-1998, ocasionaron inundaciones de gran magnitud, afectaciones a infraestructura estratégica, pérdidas agroproductivas y daños socioeconómicos significativos.
Para el sector productivo, la activación preventiva es relevante porque lluvias intensas, desbordamientos, deslizamientos y daños en vías pueden afectar cultivos, movilización de cosechas, acceso a mercados, infraestructura rural y continuidad de actividades agropecuarias.
Comunicación preventiva a la ciudadanía
La resolución también insta a los GAD a implementar estrategias de comunicación preventiva y sensibilización dirigidas a la población. Estas acciones deben informar sobre posibles escenarios asociados a El Niño, promover medidas de autoprotección y fortalecer la preparación comunitaria, especialmente en zonas de mayor exposición.
La SNGR recomienda a la ciudadanía mantenerse informada por canales oficiales y seguir las disposiciones de las autoridades competentes. En el ámbito productivo, la preparación temprana puede incluir revisión de drenajes, monitoreo de zonas inundables, protección de infraestructura, planificación logística y coordinación con autoridades locales.
Una alerta preventiva, no una declaratoria del evento
El punto central de la resolución es que la Alerta Amarilla busca anticipar acciones antes de una posible emergencia. Aunque las señales climáticas muestran un incremento del riesgo, la autoridad insiste en que el país se encuentra en una fase de preparación y monitoreo.
El seguimiento técnico durante los próximos meses será determinante para conocer la evolución del fenómeno y sus posibles efectos sobre la población, los territorios y las actividades productivas.
