Ataque de murciélagos hematófagos en  Azuay alarma a ganaderos por anemia y caída de la producción lechera

Ataque de murciélagos hematófagos en Azuay alarma a ganaderos por anemia y caída de la producción lechera

El ataque de murciélagos hematófagos en hatos del Azuay ha sido reportado durante las últimas semanas en Amaluzas, parroquia Las Palmas, del cantón Sevilla de Oro, donde varias vacas lecheras han sido mordidas por estos animales que se alimentan de su sangre, generando preocupación entre productores y profesionales del sector pecuario.

Pedido a la Agencia Sanitaria oficial

Según reportes locales, los ataques se concentran en esta zona montañosa conocida como el “corazón energético del Ecuador”. Norma Palaguachi, médica veterinaria que presta sus servicios en el sector, advierte que cientos de animales ya presentan signos evidentes de anemia, debilitamiento general y una disminución significativa en la producción de leche.

La profesional hizo un llamado a la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) para que se inicie una campaña de control del murciélago hematófago, al señalar que esta especie puede actuar como vector de enfermedades altamente peligrosas para el ganado y eventualmente para la salud pública.

“Es crucial tomar medidas para prevenir la transmisión de enfermedades, emprender la vacunación masiva del ganado y el control de las poblaciones de murciélagos hematófagos”, indicó Palaguachi, enfatizando la necesidad de una intervención técnica urgente y sostenida.

Murciélagos están en peligro de extinción

Desde el Programa para la Conservación de los Murciélagos del Ecuador (PCME), especialistas explican que la problemática asociada a los murciélagos en el país no solo responde a su interacción con el ganado, sino principalmente a la pérdida de hábitat y la fragmentación de ecosistemas. La deforestación y la expansión agrícola han reducido sus refugios naturales, alterando su comportamiento y aumentando el contacto con animales domésticos.

Los expertos también señalan que la desinformación y la percepción errónea de los murciélagos como transmisores directos de enfermedades han contribuido a su estigmatización, lo que ha dificultado el desarrollo de estrategias de conservación equilibradas y basadas en evidencia científica.

A nivel regional, en agosto de 2007, organizaciones dedicadas a la conservación de murciélagos de países como México, Guatemala, Brasil, Costa Rica y Bolivia firmaron un acuerdo para conformar una red latinoamericana y caribeña, con el objetivo de establecer metas comunes de largo plazo y evitar que los esfuerzos de conservación sean aislados.

Adicionalmente, actividades humanas que desechan productos químicos en ambientes terrestres y acuáticos pueden generar contaminación que afecta las fuentes de agua y los recursos tróficos de los que dependen los murciélagos. Estos animales utilizan refugios naturales como cuevas, grietas, troncos, raíces, follaje y termiteros, así como refugios artificiales como techos, puentes, minas, drenajes, túneles, estructuras abandonadas y sitios arqueológicos.

En Ecuador, el estudio de los murciélagos ha permitido aumentar de forma significativa la riqueza de especies conocidas en este país megadiverso. Sin embargo, las acciones de conservación no han avanzado al mismo ritmo. Una de las pocas iniciativas destacadas fue liderada por Fundación Probosque en el Bosque Protector Cerro Blanco, en Guayaquil, donde se identificaron 18 especies de quirópteros y se implementaron casas artificiales como refugio.

Mientras tanto, en el Azuay, productores y profesionales insisten en la necesidad de acciones coordinadas que permitan proteger la sanidad animal, la producción lechera y, al mismo tiempo, abordar el manejo del murciélago hematófago desde un enfoque técnico y ambientalmente responsable.

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