Maíz Amarillo: expectativas positivas al inicio del nuevo ciclo agrícola
Maíz Amarillo es el principal cultivo que marca el pulso agrícola en Tosagua, provincia de Manabí, y al inicio del ciclo 2026 los productores de la zona proyectan un escenario de optimismo, impulsado por los buenos resultados obtenidos durante la campaña 2025.
Así lo manifestó Antonio Delgado, productor maicero de Tosagua, durante una entrevista con Actores Productivos, en la que compartió su visión sobre las condiciones climáticas, el área de siembra, los costos de producción y las expectativas del mercado.
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Optimismo en el sector maicero de Tosagua
De acuerdo con Delgado, el nuevo año agrícola inicia con una percepción positiva entre los agricultores de la zona. La campaña 2025 fue considerada una de las mejores en términos productivos, lo que ha motivado a los productores a prepararse con anticipación para el nuevo ciclo.
“El agricultor se animó. Hubo una excelente producción en 2025 y aspiramos a que en 2026 sea todavía mejor, siempre que el invierno acompañe”, señaló.
En Tosagua, las lluvias suelen consolidarse entre el 15 y el 20 de enero, momento en el cual los productores inician de manera generalizada las labores de siembra.
Mayor área sembrada para 2026
Uno de los principales cambios frente al año anterior es el incremento del área de siembra. Según el productor, el buen desempeño del cultivo en 2025 generó confianza en el sector.
Actualmente, en Tosagua participan alrededor de 10.000 agricultores, con una superficie aproximada de 40.000 cuadras de maíz. Para el ciclo 2026, se proyecta un aumento hasta 45.000 cuadras sembradas, lo que representa una expansión significativa del cultivo en la zona.
Precio del maíz y expectativas del productor
Antonio Delgado recordó que, aunque en 2025 se fijó un precio referencial de USD 17,35 por quintal de grano seco y limpio, en la práctica el valor pagado al productor osciló entre USD 16 y USD 16,50. Si bien se logró una rentabilidad, esta no fue suficiente para garantizar la sostenibilidad de la actividad en el largo plazo.
“El productor espera un precio justo. Aspiramos a que el quintal de maíz amarillo duro alcance al menos los USD 18, y lo ideal sería USD 20, considerando los costos actuales”, explicó. El dirigente también destacó que la participación activa de los productores en el Consejo Consultivo del Maíz Amarillo, Balaceados y Proteína Animal ha permitido presionar al alza los precios en los últimos años, logrando mejoras progresivas frente a escenarios anteriores
Costos de producción y desafíos estructurales
El costo promedio de producción por hectárea en Manabí se ubica actualmente alrededor de USD 2.450, un incremento frente a campañas anteriores. Delgado explicó que este valor es elevado debido a la demanda de mano de obra y a la escasa mecanización.
“Aquí casi todo se hace con personal. No contamos con sembradoras ni cosechadoras de forma generalizada, lo que encarece el proceso productivo”, indicó.
Para cubrir estos costos, los productores necesitan alcanzar rendimientos cercanos a los 200 quintales por hectárea, una meta que depende en gran medida del comportamiento del invierno y del control de plagas y enfermedades
Clima, riesgos y productividad
El productor señaló que la agricultura sigue siendo una actividad de altísimo riesgo, condicionada por factores climáticos impredecibles. Tanto el déficit como el exceso de lluvias pueden afectar los rendimientos, al igual que la aparición de plagas, como ocurrió en campañas anteriores.
“Apostamos a que sea un invierno cosechero como el de 2025, pero todo depende del clima. Esa es la realidad del agricultor”, afirmó.
Valor agregado y venta de maíz seco
Uno de los retos pendientes para los productores de Tosagua es la venta de maíz seco y limpio, una alternativa que permite acceder a mejores precios. Sin embargo, la falta de infraestructura limita esta posibilidad.
Delgado comentó que las organizaciones locales gestionan, junto a la alcaldía, la obtención de un terreno para la instalación de silos y sistemas de secado, lo que fortalecería la oferta directa a la industria.
Durante la campaña 2025, aproximadamente el 50 % de los productores logró vender su maíz seco, obteniendo mejores condiciones de precio frente a la venta con alta humedad.


