Puja de aranceles entre Ecuador y Colombia, fomentará el contrabando de arroz, advierten agricultores, comerciantes y representantes gremiales, quienes alertan que el endurecimiento de medidas comerciales entre ambos países podría incentivar el comercio informal del cereal, afectar los precios al productor, generar inestabilidad en la frontera y comprometer el abastecimiento del alimento en regiones del suroccidente colombiano.
Tradición arrocera enfrenta precios que no cubren costos
Isidro Rivas y Fausto Mielasa ejercen agricultura tradicional. hace más de 50 años en una de las parroquias de la capital arrocera del Ecuador (Daule). Pertenecen a la saliente generación de arroceros que empuñan todavía garabato y machete y que se resiste a dejar de cultivar año tras año, sin meditar si recuperarán su inversión en este riesgoso agro negocio.
Productores como ellos manejan cerca del 90% de la superficie arrocera de la provincia del Guayas, región que concentra aproximadamente el 70% de la producción nacional. Sin embargo, señalan que actualmente han vendido la saca bruta de arroz en alrededor de 25 dólares, un precio que, según afirman, no alcanza para cubrir los costos de producción.
Aunque Ecuador no ha registrado escasez del grano en las últimas dos décadas, muchos productores desconocen los factores que inciden en la caída del precio local, entre ellos la influencia histórica del mercado colombiano en la regulación de la demanda.
Mercado colombiano, clave en la dinámica comercial del arroz
El arroz ecuatoriano mantiene una fuerte presencia en departamentos del suroccidente colombiano como Valle del Cauca, Cauca y Nariño, donde es reconocido por su calidad, sabor y abastecimiento constante.
Fuentes consultadas por Actores Productivos estiman que la comercialización anual hacia Colombia alcanza cerca de 100 mil toneladas, valoradas en aproximadamente 70 millones de dólares. Sin embargo, advierten que alrededor del 50% de este flujo comercial se realizaría por vías informales, involucrando a comerciantes y familias que utilizan pasos fronterizos clandestinos.
Riesgos del endurecimiento arancelario
Vinicio Ruiz, productor, pilador y comercializador de arroz cáscara, considera que la disputa comercial entre Ecuador y Colombia, especialmente en el arroz blanco, podría incrementar el contrabando del producto debido a su carácter de alimento básico en la dieta del suroccidente colombiano.
Según su análisis, el encarecimiento del arroz, posibles desabastecimientos, incremento de la inseguridad y pérdida de empleos serían algunas de las consecuencias en la zona fronteriza. Mientras tanto, en Ecuador se podría extender la crisis de precios bajos del arroz cáscara debido a la acumulación de excedentes que históricamente han sido absorbidos por el mercado colombiano.
Ruiz sostiene que el cierre de la frontera y el aumento de controles militares no necesariamente frenarán el comercio ilegal. Explica que, en el comercio formal, el arroz blanco enfrenta un costo adicional aproximado de 33 centavos de dólar por quintal en impuestos y tasas hasta llegar a la aduana de Ipiales.
Actualmente, el arroz destinado a exportación se compra en piladoras ecuatorianas a 25 dólares el quintal de grano corto. El transporte hasta Tulcán tiene un costo cercano a 1,50 dólares por quintal, mientras que el proceso de nacionalización suma alrededor de 1,92 dólares adicionales.
Demanda histórica del cereal ecuatoriano
El arroz ecuatoriano es identificado en mercados colombianos, especialmente en ciudades como Cali y Popayán, donde consumidores reconocen marcas de piladoras ecuatorianas. Durante décadas, esta demanda ha sido sostenida tanto por canales formales como informales.
No obstante, nuevas disposiciones comerciales dictadas por Colombia establecen que la importación formal de arroz mediante cupos anuales deberá realizarse por vía marítima, lo que podría modificar la dinámica comercial fronteriza.
Sector empresarial pide coordinación binacional
Olivia Díaz Granados, directora de la Cámara de Comercio Colombo Ecuatoriana, señaló que el control del narcotráfico y la seguridad en la frontera debe ser una tarea coordinada entre autoridades policiales y militares, y no trasladarse al sector empresarial.
La dirigente gremial lamentó que las medidas comerciales afecten al sector formal, que genera empleo y estabilidad económica en ambos países. Recordó que el paso fronterizo de Rumichaca moviliza mercancías valoradas en cerca de 3.000 millones de dólares anuales.
Según Díaz Granados, el incremento de aranceles podría estimular el comercio ilegal de productos esenciales. Agregó que cuando se restringe el comercio formal, el contrabando gana terreno, especialmente en bienes de primera necesidad que la población continuará demandando.
La representante advirtió además que las restricciones podrían abrir espacio para que otros países ocupen ese mercado, afectando la producción, el empleo y las industrias locales tanto en Ecuador como en Colombia.


