La veda de cangrejo rojo rige en Ecuador desde las 00h00 del 15 de agosto hasta las 00h00 del 15 de septiembre de 2026, de acuerdo con el Acuerdo Ministerial Nro. MDEP-SRP-2026-0004-A, emitido el 13 de agosto. La medida busca proteger la fase crítica del ciclo biológico del cangrejo rojo durante el proceso de muda, etapa en la que el crustáceo cambia de caparazón y se encuentra más vulnerable.
El acuerdo forma parte de las medidas de ordenamiento pesquero para recursos hidrobiológicos. La Ley Orgánica para el Desarrollo de la Acuicultura y Pesca define la veda como el período establecido por la autoridad competente durante el cual se prohíbe extraer un recurso en un espacio, área, zona y tiempo determinados.
La misma normativa señala que, durante la veda, está prohibida la captura, almacenamiento, procesamiento, transporte, exportación y comercialización de las especies locales, salvo excepciones autorizadas por el ente rector.
La muda también implica un riesgo para el consumo
Durante la veda de muda, la recomendación no se limita a evitar la captura o comercialización. También se pide a la ciudadanía no consumir cangrejo, porque en esta fase el crustáceo no se encuentra en condiciones adecuadas para el consumo humano.
El Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca explicó que el proceso de muda del cangrejo rojo implica el desprendimiento del viejo caparazón y la formación de uno nuevo. En ese cambio biológico se producen transformaciones metabólicas y se genera oxalato de calcio, una sustancia asociada a trastornos digestivos leves o severos en quienes consumen el crustáceo durante esta etapa.
El oxalato de calcio es identificado por el sector como una sustancia blanquecina o “lechosa” que aparece durante el proceso de formación del nuevo caparazón. Por eso, al cangrejo en esta condición también se lo conoce como “cangrejo lechoso”.
De acuerdo con información del sistema de clasificaciones del INEC, en esta fase el cangrejo no debe ser consumido porque puede causar afectaciones como diarrea, vómitos y dolores abdominales.
Además, al no contar con una cubierta dura durante la muda, el cangrejo queda más expuesto a microorganismos y bacterias presentes en su hábitat. Este factor refuerza la recomendación de evitar su consumo durante la veda y esperar a que culmine el proceso biológico de recuperación del caparazón.
Desde el sector pesquero artesanal, Gabriela Cruz, de Fenacopec, también recomendó no consumir cangrejo durante la veda, precisamente porque el recurso se encuentra mudando. El llamado apunta a proteger la salud del consumidor, respetar el ciclo natural del crustáceo y reducir la demanda que podría incentivar la extracción ilegal.
Cangrejeros piden mayor socialización de la medida
Aunque la veda tiene un objetivo biológico y sanitario, su aplicación genera distintas lecturas dentro del sector cangrejero. Rafael Vera, de la Cooperativa de Cangrejeros y Pescadores 25 de Julio de Santa Rosa de Flandes, en Naranjal, señaló que la medida debió ser más socializada con las asociaciones dedicadas a la recolección.
Según Vera, en el sector de Naranjal todavía se observa cangrejo apto para el consumo, por lo que considera que el período de veda pudo haberse establecido del 1 al 30 de septiembre. A su criterio, esa fecha habría respondido mejor a la realidad que observan los recolectores en esa zona del manglar.
El dirigente indicó que su preocupación es que, al finalizar la veda, parte del recurso pueda encontrarse recién mudado. Por eso insistió en la necesidad de que las decisiones se contrasten con el conocimiento de las asociaciones que trabajan directamente en territorio.
Otra visión desde el Estero Salado
Una posición distinta fue expresada por Cristhian de la Torre, de la Cooperativa de Producción Artesanal El Paraíso del Cangrejo, ubicada en el suburbio oeste de Guayaquil, por el Estero Salado. Esta organización realiza actividades de recolección en zonas como Puerto Hondo, San Pedro, Chongón y Puerto Azul.
De la Torre sostuvo que, aunque el proceso no fue totalmente consensuado, su cooperativa considera acertada la fecha del 15 de agosto al 15 de septiembre. Según explicó, el cambio climático y el comportamiento asociado al fenómeno El Niño habrían influido en el adelanto del proceso de muda, incluso en zonas bajas donde normalmente el cangrejo tarda más en mudar.
El representante señaló que en su área ya se observan cangrejos en proceso de muda, por lo que la paralización de la actividad permitiría proteger al recurso en un momento sensible. También advirtió que la depredación ocasionada por recolectores informales o personas que utilizan trampas puede presionar al cangrejo y alterar su ciclo natural.
Durante la veda, las familias cangrejeras de esta cooperativa buscan sostener sus ingresos con otras actividades, como pesca blanca, captura de concha, mejillón, ostión, jaiba y camarón blanco. Sin embargo, De la Torre reconoció que el cangrejo sigue siendo la principal fuente económica para muchas familias del sector.
Llamado a respetar la veda y evitar la compra ilegal
Uno de los puntos más importantes para los recolectores es el control durante el período de veda. De la Torre pidió que los comerciantes también asuman responsabilidad y eviten comprar cangrejo a personas que incumplen la medida. Según indicó, si no existe demanda durante la veda, se reduce el incentivo para la extracción ilegal.
La recomendación también alcanza al consumidor. No comprar ni consumir cangrejo durante la muda ayuda a proteger el recurso, evita riesgos para la salud y respalda a las organizaciones que sí respetan la paralización.
La veda de muda del cangrejo rojo vuelve a colocar sobre la mesa una discusión clave: cómo equilibrar la conservación del recurso, la salud del consumidor, la realidad económica de los recolectores y la necesidad de controles efectivos en territorio.
Para las organizaciones cangrejeras, el cumplimiento de la medida requiere participación, vigilancia y corresponsabilidad. El manglar sostiene una actividad económica, cultural y alimentaria importante para comunidades costeras; por eso, proteger el recurso también significa cuidar el sustento de quienes dependen de él.
















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