El Cangrejo rojo y fenómeno El Niño vuelven a estar en el centro del análisis técnico y productivo en Ecuador. En una entrevista para el segmento Voces de la Producción, de Actores Productivos, la bióloga Fedra Solano, del Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca (IPIAP), explicó cómo las variaciones climáticas pueden incidir en el ecosistema de manglar, en el comportamiento del recurso y en la actividad económica de miles de cangrejeros.
Durante el diálogo, Solano destacó que el cangrejo rojo no solo tiene importancia pesquera, sino también económica, social, cultural y gastronómica para el país. Según señaló, este recurso forma parte de la identidad de muchas familias ecuatorianas y está presente en reuniones, tradiciones y dinámicas productivas vinculadas a las zonas de manglar.
“Yo diría que es la esencia, es la historia de los ecuatorianos. No hay familia o reunión donde no exista una cangrejada”, expresó la especialista.
De acuerdo con la bióloga, en Ecuador existen aproximadamente 5.000 cangrejeros registrados que se dedican a esta actividad. Sin embargo, también hay recolectores independientes o no asociados que forman parte de la dinámica pesquera, pero que no siempre están incluidos en los registros formales.
Cambios ambientales podrían afectar el ecosistema del cangrejo rojo
Fedra Solano explicó que el fenómeno El Niño puede generar una serie de condiciones anómalas que modifican el ambiente donde nace, crece y se desarrolla el cangrejo rojo: el manglar.
Entre los principales factores mencionó el aumento de temperatura, las lluvias constantes, la inundación de cangrejales y la alteración de la salinidad en los estuarios.
Según la especialista, cuando aumenta el aporte de agua dulce por lluvias intensas, la salinidad de los estuarios puede variar. Esto puede generar impactos en el equilibrio del ecosistema y, en consecuencia, afectar a las poblaciones de cangrejo rojo.
“Al aumentar la temperatura, va a cambiar el ecosistema donde ellos nacen y se desarrollan, que son los manglares”, explicó.
El proceso de muda es una etapa sensible
Uno de los puntos más relevantes de la entrevista fue el análisis sobre la muda del cangrejo rojo, proceso en el que el organismo cambia su exoesqueleto.
Solano detalló que, antes de mudar, los cangrejos ingresan a sus madrigueras con alimento, principalmente hojarasca de manglar. Durante este periodo permanecen resguardados mientras aflojan su estructura vieja y endurecen una nueva.
Sin embargo, en condiciones de inundación, altas temperaturas o alteraciones fuertes del ecosistema, este proceso podría verse afectado.
La especialista explicó que durante la muda los cangrejos quedan más frágiles y susceptibles, por lo que cualquier cambio ambiental severo podría interferir en su desarrollo normal y generar riesgos para la población.
IPIAP mantiene seguimiento al recurso y al ecosistema
Frente a este escenario, Solano indicó que el IPIAP realiza seguimiento al comportamiento del recurso, al ecosistema de manglar y al sector cangrejero.
La bióloga señaló que la observación de los recolectores es fundamental, porque son ellos quienes están diariamente en contacto con el recurso y pueden reportar cambios en el comportamiento del cangrejo.
“Ellos son los que están ahí adentro. Nosotros somos la parte técnica, pero la observación de ellos es muy importante”, indicó.
Entre los comportamientos que podrían reportarse están cambios en la salida de los cangrejos de sus madrigueras, alteraciones en la alimentación, variaciones en la coloración o cambios asociados al inicio del periodo de muda.
Vedas y posibles ajustes bajo observación
En Ecuador existen dos periodos de veda para el cangrejo rojo. La primera corresponde a la veda de reproducción, que se desarrolla durante febrero hasta inicios de marzo. La segunda es la veda de muda, prevista del 15 de agosto al 15 de septiembre.
Solano explicó que, por ahora, no se ha solicitado un cambio formal en las fechas de veda. Sin embargo, señaló que el comportamiento del recurso se mantiene bajo observación, especialmente porque en algunos sectores ya se han identificado cangrejos con cambios de coloración asociados al proceso previo de muda.
La especialista no descartó que, dependiendo de los resultados de los monitoreos, se puedan evaluar medidas adicionales o ajustes, siempre considerando que el comportamiento del cangrejo no es igual en todos los sectores del país.
“Tenemos que hacer recorridos en diferentes sectores, porque no en todos el comportamiento es igual”, afirmó.
Las larvas también podrían ser vulnerables
Otro aspecto sensible es el efecto de El Niño sobre las larvas del cangrejo rojo. Solano explicó que las larvas son altamente susceptibles a los cambios ambientales.
Si las condiciones de temperatura, salinidad o inundación afectan esta etapa inicial, podría reducirse el reclutamiento de nuevas poblaciones. Esto, a mediano plazo, tendría implicaciones sobre la disponibilidad futura del recurso y sobre la actividad económica de quienes dependen de su captura.
La bióloga advirtió que un evento fuerte podría provocar afectaciones importantes, por lo que insistió en la necesidad de monitorear el comportamiento del recurso de manera constante.
El manglar se mantiene bajo cuidado de organizaciones y cangrejeros
Consultada sobre el estado del hábitat del cangrejo rojo, Solano indicó que, en términos generales, el manglar se mantiene en condiciones favorables en varias zonas, aunque su conservación sigue siendo un desafío permanente.
Destacó que existen organizaciones, comunidades y los propios cangrejeros que trabajan en actividades de conservación, reforestación y prevención de tala de manglar.
Para la especialista, el cuidado del manglar es clave, porque de este ecosistema depende la reproducción, alimentación y supervivencia del cangrejo rojo y de otros recursos bioacuáticos.
Un llamado a la coordinación interinstitucional
La entrevista también abordó la necesidad de una respuesta articulada frente al fenómeno El Niño. Solano señaló que no solo el sector cangrejero podría verse expuesto, sino también otras actividades bioacuáticas y pesqueras.
Por ello, consideró importante fortalecer la coordinación entre instituciones de investigación, universidades, organizaciones no gubernamentales, Gobierno, prefecturas, municipios, bomberos, comunidades pesqueras y asociaciones de cangrejeros.
La especialista indicó que también es necesario pensar en planes de contingencia y alternativas económicas para los recolectores, especialmente si las condiciones climáticas impiden el ingreso a los manglares o reducen la disponibilidad del recurso.
“Si un cangrejero no puede ingresar a los manglares porque están anegados o no hay cangrejos que capturar, tiene que ver otras alternativas de ingresos económicos”, sostuvo.
Investigación y reportes para tomar decisiones
Solano explicó que el IPIAP realiza reportes periódicos sobre el seguimiento de las pesquerías y del comportamiento de los recursos frente a las condiciones ambientales.
Estos reportes permiten contar con información técnica para evaluar posibles cambios y orientar decisiones de manejo, conservación y aprovechamiento responsable.
Para la bióloga, la clave está en mantener una comunicación activa entre el sector técnico y quienes realizan la actividad pesquera en territorio.
“Hay que trabajar de manera conjunta y estar preparados para que el fenómeno El Niño no nos coja de sorpresa”, concluyó.
El impacto de El Niño sobre la pesquería del cangrejo rojo aún dependerá de la intensidad, duración y comportamiento del evento climático. Sin embargo, el llamado desde la investigación es claro: monitorear, reportar, coordinar y proteger un recurso que representa identidad, empleo y sustento para miles de familias ecuatorianas.













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