Alza de fertilizantes en Brasil podría impactar rendimientos y precios de alimentos en la región

Alza de fertilizantes en Brasil podría impactar rendimientos y precios de alimentos en la región

El alza de fertilizantes en Brasil genera preocupación en el sector agroproductivo internacional debido a la dependencia del país de la urea importada desde el Golfo Pérsico, en un contexto marcado por el conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas del comercio mundial de insumos agrícolas.

Brasil es el mayor importador mundial de urea, un fertilizante clave cuyo precio ha aumentado más del 55 % en lo que va del año, lo que podría elevar significativamente el costo de siembra en la próxima campaña agrícola si persisten las restricciones logísticas internacionales, según información recogida por Bloomberg Línea.

De acuerdo con un análisis de Bank of America (BofA), existe una ventana aproximada de seis meses antes de que las disrupciones en el mercado de fertilizantes nitrogenados generen efectos irreversibles sobre el mercado del maíz. Este período coincide con el calendario de compra de insumos agrícolas en Brasil, cuya campaña inicia en octubre con la primera cosecha del cereal y continúa con la siembra de la safrinha desde enero.

El informe recuerda que Brasil es el segundo mayor exportador mundial de maíz y que más del 40 % de sus importaciones de urea provienen del Golfo Pérsico, lo que lo convierte en uno de los países más expuestos ante un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz.

Agosto marcaría el punto crítico para el mercado agrícola

La analista de mercados de XTB Latam, Emanoelle Santos, explicó que el impacto inmediato todavía es limitado debido a que Brasil se encuentra en la fase de cosecha de la zafra de verano, una etapa caracterizada por menor demanda de compras de fertilizantes.

Sin embargo, advirtió que el escenario podría cambiar a partir de agosto, cuando comienza el ciclo de adquisiciones para la siguiente campaña agrícola. Si el conflicto se mantiene hasta ese momento, Brasil deberá competir por el suministro disponible con economías como Estados Unidos, India y Europa, en un contexto de oferta restringida y mayores costos logísticos.

Entre los cultivos más expuestos figuran la soya y el maíz, en los que los fertilizantes representan cerca del 40 % del costo total de producción.

A este panorama se suma la decisión de China —tercer proveedor de fertilizantes fosfatados para Brasil— de restringir exportaciones para priorizar su abastecimiento interno, lo que reduce las alternativas de suministro en el mercado internacional.

Según Santos, aunque es posible redirigir compras hacia otros países proveedores, esta estrategia implica mayores costos, competencia por disponibilidad de carga y retrasos logísticos que pueden afectar la ventana óptima de siembra.

Posibles efectos en la oferta de alimentos

El impacto sobre los precios de alimentos aún no sería inmediato. No obstante, si los productores enfrentan dificultades para acceder a fertilizantes en volumen y condiciones adecuadas, el ajuste podría reflejarse en una menor superficie sembrada o en reducciones en la dosis aplicada por hectárea.

Este escenario podría afectar los rendimientos agrícolas y, posteriormente, la oferta de granos.

Dado que el maíz y la soya son insumos fundamentales en la cadena de proteína animal en Brasil, eventuales reducciones productivas podrían trasladarse con rezago a los precios de carnes, huevos y lácteos, generando efectos en toda la cadena agroalimentaria regional.

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