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El cacao enfrenta nuevas incertidumbres climáticas por El Niño en los principales países productores

El cacao vuelve a ubicarse en el centro de la atención climática internacional. Tras meses de alta volatilidad en el mercado, la confirmación de un nuevo episodio de El Niño refuerza las dudas sobre el comportamiento de las lluvias, las temperaturas y su posible impacto en los principales países productores durante los próximos ciclos productivos.

De acuerdo con un análisis de Hedgepoint Global Markets, el clima se mantiene entre los principales factores de riesgo para esta materia prima, especialmente en un momento en que la recuperación parcial de la producción en África Occidental sostiene perspectivas más favorables para el balance global de la cosecha 2025/26.

Aunque los movimientos recientes de precios también han estado influenciados por factores técnicos y por el escenario macroeconómico internacional, el mercado del cacao sigue siendo altamente sensible a las condiciones climáticas. En ese contexto, la evolución de las lluvias y las temperaturas será determinante para definir el volumen y la calidad de los frutos que llegarán al mercado.

El clima sigue siendo clave para la próxima cosecha

Las condiciones climáticas más favorables observadas en los últimos meses, especialmente por la precipitación acumulada, han contribuido a una recuperación parcial de la producción en África Occidental, considerada la principal región productora de cacao del mundo.

Este escenario refuerza las expectativas de un posible superávit para el ciclo 2025/26. Sin embargo, la atención del mercado continúa puesta en el desarrollo de la próxima cosecha y en la regularidad de las lluvias durante las próximas semanas.

Un buen volumen de precipitación será importante para los frutos que se cosecharán hasta el final de la cosecha intermedia 2025/26, así como para el período principal de floración que dará origen a la cosecha principal 2026/27.

Las condiciones registradas durante esta etapa serán decisivas para el desempeño productivo, tanto en términos de volumen como de calidad.

El Niño vuelve al radar del mercado

A mediano y largo plazo, la presencia de El Niño amplía las preocupaciones de productores, compradores y analistas. Este fenómeno climático puede alterar los patrones globales de lluvia y temperatura, elevando los riesgos de sequías, lluvias excesivas, olas de calor y cambios en la actividad de tormentas.

En el caso del cacao, sus efectos pueden variar de forma importante según la intensidad del evento y la región productora. En términos generales, El Niño puede favorecer condiciones más secas en partes de África Occidental y Central, América Central y el norte de Brasil.

Al mismo tiempo, puede provocar un aumento de lluvias en países como Perú y Ecuador, además de algunas zonas del continente africano. Esto significa que el fenómeno no genera un impacto uniforme, sino escenarios distintos según la ubicación, la etapa del cultivo y las condiciones agronómicas locales.

África Occidental no responde de forma automática a El Niño

Hedgepoint advierte que, en regiones como África Occidental, la relación entre El Niño y el comportamiento climático no siempre es directa. Allí intervienen otros fenómenos regionales, como el Monzón de África Occidental y los vientos Harmattan, que son determinantes en la dinámica climática de la zona.

El monzón suele presentarse entre mayo y octubre, mientras que el Harmattan predomina entre diciembre y febrero. Dependiendo de la intensidad y del momento en que ocurra El Niño, estos patrones pueden verse alterados.

Entre los posibles efectos se encuentran retrasos en el inicio de la temporada de lluvias o una prolongación de la estación seca, factores que pueden afectar etapas sensibles del cultivo, como la floración y el desarrollo de los frutos.

Temperaturas altas muestran una señal más consistente

Aunque los efectos sobre las lluvias no siguen un patrón único entre los principales países productores, el análisis de Hedgepoint identifica una señal más consistente en el comportamiento de las temperaturas.

En cosechas anteriores marcadas por El Niño, países como Costa de Marfil, Ghana y Ecuador registraron temperaturas superiores al promedio en distintos momentos del ciclo productivo, especialmente durante el período principal de floración.

Este aumento de temperatura puede elevar el estrés de las plantas, sobre todo cuando coincide con menor disponibilidad de agua. Para un cultivo como el cacao, el equilibrio entre humedad, temperatura y desarrollo fenológico es clave para sostener productividad y calidad.

La producción puede responder con desfase

Otro aspecto relevante del análisis es que la respuesta de la producción de cacao frente a El Niño no parece seguir un comportamiento lineal. Al tratarse de un cultivo perenne, los impactos climáticos pueden manifestarse con cierto desfase temporal.

Esto significa que las pérdidas pueden observarse durante la cosecha afectada por el fenómeno, pero también pueden aparecer efectos posteriores en ciclos siguientes, dependiendo de cómo la planta reasigne recursos y de cómo se distribuyan las lluvias durante el ciclo productivo.

Según Carolina França, analista de mercado de Hedgepoint Global Markets, el comportamiento no es homogéneo entre países ni entre cosechas. La respuesta productiva depende de la interacción entre el clima local, el calendario fenológico y las condiciones agronómicas de cada origen.

La especialista sostiene que, en general, El Niño suele asociarse con una menor producción de cacao por el aumento de temperaturas y la afectación en la regularidad de las lluvias. Sin embargo, sus impactos varían según la intensidad del evento, el momento en que ocurre y su relación con fases críticas como la floración y el desarrollo de los frutos.

Ecuador también debe mirar el comportamiento de lluvias y temperatura

Para países productores como Ecuador, el seguimiento climático será importante en los próximos meses. Aunque El Niño puede generar un aumento de lluvias en determinadas zonas de América del Sur, sus efectos dependerán de la intensidad del fenómeno, la distribución temporal de las precipitaciones y las condiciones de cada región productora.

El cacao ecuatoriano, reconocido por su calidad y presencia en mercados internacionales, también está expuesto a variaciones climáticas que pueden afectar floración, sanidad, disponibilidad hídrica, manejo de finca y rendimiento.

En este escenario, el monitoreo técnico, la planificación productiva y la gestión de riesgos climáticos se vuelven herramientas clave para productores, exportadores y actores de la cadena.

Un mercado que seguirá atento al clima

El análisis de Hedgepoint confirma que el mercado global de cacao continúa operando bajo un escenario de alta sensibilidad climática. Aunque las perspectivas de producción en África Occidental han mejorado parcialmente, la evolución de El Niño mantiene abiertas varias incertidumbres para los próximos ciclos.

Más allá de los precios, el tema de fondo es productivo: lluvias irregulares, temperaturas elevadas y eventos climáticos extremos pueden modificar el potencial de cosecha en distintos orígenes.

Para la cadena cacaotera global, el reto será anticipar riesgos, fortalecer el monitoreo climático y entender que la producción futura dependerá cada vez más de la interacción entre clima, manejo agronómico y resiliencia de los sistemas productivos.

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