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La CIAT avanza y deja pendiente el atún tropical

La CIAT cerró una nueva ronda de negociaciones con avances importantes, pero también con decisiones que deberán continuar discutiéndose.

La 104.ª Reunión de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) concluyó en Lisboa sin alcanzar consenso para aprobar nuevas medidas de conservación y un procedimiento actualizado de ordenación para los atunes tropicales.

Sin embargo, la reunión sí dejó resultados en otras pesquerías y mantendrá vigentes hasta 2028 las medidas actuales para las especies tropicales.

El resultado vuelve a poner sobre la mesa una discusión central para el sector:

¿Cómo mantener una actividad pesquera productiva y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad de los recursos en el largo plazo?

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Los atunes tropicales continúan en el centro de la discusión

Durante la reunión se analizaron propuestas de nuevas medidas de conservación y un procedimiento de ordenación para los atunes tropicales recomendado por el personal científico de la CIAT.

Según el boletín, las propuestas recibieron respaldo principalmente de Ecuador, Estados Unidos y la Unión Europea.

Estas delegaciones destacaron el buen estado actual de las tres especies de atunes tropicales y consideraron que la aprobación de las propuestas permitiría avanzar hacia un marco de manejo de largo plazo basado en criterios científicos.

Finalmente, no fue posible alcanzar el consenso necesario.

Entre los elementos que dificultaron las negociaciones estuvieron las solicitudes relacionadas con nueva capacidad de pesca y reclamos pendientes sobre esta materia.

La preocupación expresada por varias delegaciones es que un incremento futuro del esfuerzo pesquero podría ejercer una mayor presión sobre las poblaciones de atunes tropicales.

Las medidas actuales seguirán vigentes hasta 2028

La falta de un nuevo acuerdo no significa que los atunes tropicales queden sin medidas de manejo.

Continuarán vigentes hasta 2028 las disposiciones actuales establecidas por la CIAT.

Entre ellas se encuentra un período anual de veda de 64 días, así como las reglas aplicables a la pesca sobre dispositivos agregadores de peces —conocidos como plantados— y las medidas que regulan a la flota palangrera atunera.

Esto permite mantener un marco de conservación mientras continúan las discusiones sobre mecanismos de ordenación de más largo plazo.

El monitoreo a bordo también queda pendiente

Otro tema que no logró consenso fue el cronograma para incrementar progresivamente la cobertura de monitoreo a bordo de los buques palangreros mayores de 24 metros. Este monitoreo podría realizarse mediante observadores humanos o sistemas electrónicos.

El tema continuará formando parte de la agenda debido a su importancia para mejorar la información científica disponible, la transparencia y el seguimiento de las actividades pesqueras.

Hubo avances para dorado y pez espada

Aunque la discusión sobre atunes tropicales quedó abierta, la reunión produjo resultados en otras pesquerías del océano Pacífico oriental.

En el caso del dorado y el pez espada, se aprobaron resoluciones orientadas a fortalecer las evaluaciones científicas y desarrollar mejores sistemas de manejo y ordenación.

Estas decisiones permiten avanzar hacia una gestión que combine aprovechamiento productivo con información científica cada vez más robusta.

Ocho especies de tiburones tendrán un nuevo plan de investigación

Otro de los acuerdos fue la aprobación del Plan de Investigación de Tiburones propuesto por el personal científico de la CIAT. El plan contempla ocho especies presentes en el Pacífico oriental.

Su objetivo será ampliar el conocimiento disponible sobre el estado de estas poblaciones y generar información que permita respaldar futuras decisiones de manejo y conservación.

Avances para el atún aleta azul

La 104.ª reunión también logró acuerdos para el atún aleta azul del Pacífico.

Se aprobaron tanto el procedimiento de ordenación como las correspondientes medidas de conservación. El objetivo es contar con una gestión más previsible y sostenible de esta población en el océano Pacífico.

También fue aprobada una resolución relacionada con el atún albacora del sur, encaminada a fortalecer los trabajos de evaluación, manejo y ordenación de esta población compartida con otras áreas del Pacífico.

Ciencia, producción y conservación deben avanzar juntas

Las decisiones de organismos regionales como la CIAT tienen implicaciones que van mucho más allá de una reunión internacional.

Involucran a flotas pesqueras, empresas, trabajadores, investigadores, autoridades y comunidades que dependen de la actividad pesquera.

Por eso, el desafío no debería plantearse únicamente como conservación frente a producción.

La discusión es cómo lograr que conservación y aprovechamiento sostenible puedan avanzar conjuntamente.

Los resultados de Lisboa muestran que existen áreas donde ya hay acuerdos y otras donde todavía será necesario acercar posiciones.

Y precisamente allí queda abierta una conversación importante para Ecuador y para toda la región:

¿Qué debería priorizar la pesca del futuro para mantenerse productiva y sostenible?

Ciencia, monitoreo, capacidad pesquera, cooperación regional y reglas previsibles forman parte de una discusión que continuará.

¿Cuál consideran el principal desafío para lograr una pesca sostenible y competitiva en el Pacífico?

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