La producción de maíz amarillo duro en Los Ríos cerró una campaña de invierno favorable para algunos agricultores durante el primer semestre de 2026.
Así lo relata Miguel Andrade, productor de Buena Fe, quien conversó con Actores Productivos para Voces de la Producción sobre los resultados de su cultivo, los costos que enfrenta actualmente y las perspectivas para las próximas campañas.
Su experiencia deja una conclusión interesante: producir bien continúa siendo fundamental, pero la rentabilidad depende de mucho más que el rendimiento por hectárea.
Rendimientos superiores a los 200 quintales por hectárea
Andrade señala que durante el ciclo de invierno varios de sus lotes alcanzaron producciones de aproximadamente 200 a 230 quintales por hectárea.
Para el productor, el balance agronómico de la campaña fue favorable. “En producción nos fue muy bien”, explica al referirse a los resultados obtenidos en Buena Fe.
La situación también habría sido similar entre varios agricultores cercanos con los que mantiene contacto, aunque reconoce que cada lote presenta condiciones distintas y que algunos productores enfrentaron problemas puntuales.
Los resultados muestran el potencial productivo que puede alcanzar el maíz bajo buenas condiciones de manejo. Pero para Andrade, el rendimiento es solo una parte de la ecuación.
Costos de producción: entre USD 2.000 y USD 2.200 por hectárea
Uno de los principales desafíos señalados durante la entrevista es el incremento de los costos.
Desde su experiencia, producir una hectárea de maíz puede representar actualmente entre USD 2.000 y USD 2.200, dependiendo del manejo y las condiciones particulares del terreno.
Entre los rubros que identifica con mayor presión se encuentran el arriendo de tierras y el uso de maquinaria. En su zona, Andrade señala que el alquiler de tierra puede alcanzar aproximadamente USD 400 por hectárea por campaña.
La maquinaria también representa un componente importante debido al comportamiento de los costos asociados a su operación. Esto hace que alcanzar buenos rendimientos sea cada vez más importante para mantener los números de la campaña.
El precio sigue siendo determinante para el productor
Aunque los rendimientos fueron positivos, Andrade identifica a la comercialización como uno de los principales retos.
Durante la entrevista señaló que los precios recibidos por el grano variaron según el momento y lugar de comercialización, mencionando valores aproximados entre USD 12,50 y USD 13 por quintal en determinadas operaciones.
Para el productor, esta variable termina teniendo un efecto directo sobre la rentabilidad.
Su experiencia evidencia una realidad conocida por muchos agricultores: producir más no necesariamente significa obtener una mayor utilidad.
Al rendimiento deben sumarse factores como precio, humedad del grano, costos de secado, transporte y condiciones de comercialización.
Grano húmedo y grano seco: una diferencia importante
Otro punto abordado durante la conversación fue la humedad con la que sale el maíz desde la finca.
Andrade explicó que parte del grano puede cosecharse con niveles de humedad cercanos a 28 % o 30 %, lo que posteriormente requiere procesos adicionales antes de alcanzar condiciones adecuadas para almacenamiento o comercialización.
El secado representa trabajo, infraestructura y costos.
Por esta razón, mejorar las posibilidades para que el productor pueda manejar y comercializar su producto en mejores condiciones constituye otro tema que merece mayor discusión dentro de la cadena.
El viento también dejó afectaciones en algunos cultivos
Mientras la campaña de Andrade evolucionó favorablemente, el productor señala haber observado lotes en los que el maíz sufrió caída después de eventos de viento fuerte.
Según explica, el comportamiento puede estar asociado a diferentes condiciones del cultivo, incluyendo las características de determinados materiales y su capacidad de anclaje.
En algunos casos, las pérdidas pueden ser importantes.
Andrade menciona haber visto afectaciones en extensiones considerables, situación que vuelve a poner sobre la mesa la importancia del manejo agronómico, la selección de materiales y la gestión de riesgos en la agricultura.
La campaña de verano también muestra buenas perspectivas
Al momento de la entrevista, los primeros lotes de verano se encontraban alrededor de los 70 días de desarrollo. Según las evaluaciones realizadas por el productor, las perspectivas también eran favorables.
El comportamiento de las plagas no había representado un problema significativo durante el invierno, mientras que en verano reconoce que algunos manejos pueden requerir mayor atención y eventualmente aplicaciones adicionales.
¿Qué espera el productor para 2027?
La siguiente campaña ya está en la mente de los agricultores.
Para Andrade, una de las variables que deberá observarse será el comportamiento de las lluvias y la condición de los suelos hacia finales de año.
Una acumulación excesiva de agua podría dificultar las labores de siembra incluso utilizando buenas tecnologías. Esta incertidumbre hace que la planificación sea cada vez más importante.
Clima, costos, rendimiento y comportamiento del mercado terminarán determinando las decisiones de siembra para 2027.
Producir bien y producir con rentabilidad
La experiencia de Miguel Andrade muestra una agricultura maicera con capacidad para alcanzar rendimientos importantes.
Pero también evidencia que el éxito de una campaña debe analizarse desde diferentes perspectivas: productividad, costos, comercialización, condiciones del grano y rentabilidad.
El desafío no consiste únicamente en producir más. Consiste en lograr que ese esfuerzo también represente una actividad económicamente sostenible para quien siembra.
Desde Actores Productivos queremos ampliar esta conversación.
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