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Gusano barrenador del Nuevo Mundo vuelve a encender alertas para la sanidad animal en las Américas

El gusano barrenador del Nuevo Mundo vuelve a generar preocupación en las Américas por su impacto en la sanidad animal, la producción ganadera y los medios de vida rurales. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, esta amenaza ha resurgido en varios países del continente y requiere prevención, vigilancia y coordinación regional.

Aunque su nombre puede llevar a confusión, no se trata de un gusano, sino de una mosca parasitaria. El problema ocurre cuando sus larvas ingresan en heridas abiertas y se alimentan de tejido vivo de animales de sangre caliente. La infestación puede ser dolorosa, avanzar rápidamente y, si no se trata, llegar a ser mortal.

La FAO advierte que sus efectos pueden ir más allá de la salud animal. La presencia de esta plaga puede reducir la productividad, afectar la producción de alimentos, alterar el comercio y aumentar la presión sobre productores ganaderos y servicios veterinarios.

Una amenaza para ganado, fauna y también personas

El gusano barrenador del Nuevo Mundo puede afectar a cualquier animal de sangre caliente, incluidos bovinos, caballos, mascotas, fauna silvestre y seres humanos, aunque los casos en personas son menos frecuentes. Los animales jóvenes son especialmente vulnerables, sobre todo después del nacimiento.

El riesgo inicia cuando la mosca deposita huevos en una herida. Luego, las larvas penetran el tejido y provocan una miasis, una infestación que requiere atención rápida para evitar complicaciones.

Por eso, la detección temprana es clave. En finca, la observación constante de heridas, secreciones, mal olor, cambios de comportamiento o signos de dolor en los animales puede ayudar a actuar antes de que el problema avance.

Resurgimiento en las Américas y factores de propagación

Según la FAO, el gusano barrenador del Nuevo Mundo es endémico de gran parte de Sudamérica. En los últimos cinco años ha resurgido en América Central y se ha extendido hacia México, restableciéndose en parte de su distribución histórica. Ocho países han notificado casos activos: Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá y, más recientemente, Estados Unidos.

La propagación no ocurre por contacto directo entre animales ni de animales a personas. La FAO explica que el desplazamiento de animales infestados, el cruce de fronteras por moscas adultas, la migración de fauna silvestre y el transporte accidental son vías que pueden favorecer su dispersión.

El brote actual está relacionado con varios factores: mayor movimiento de animales, personas y productos; comercio informal o ilegal; baja concienciación sobre prevención y control temprano; presiones climáticas y ambientales; y debilidades en vigilancia, capacidad veterinaria y respuesta sanitaria.

Prevención y respuesta coordinada

La FAO señala que existen herramientas para prevenir, controlar e incluso erradicar esta plaga, pero se requiere inversión sostenida y trabajo conjunto entre países. Como ocurre con otras amenazas transfronterizas, ningún país puede frenar por sí solo la propagación del gusano barrenador del Nuevo Mundo.

Una de las herramientas mencionadas por el organismo es la técnica del insecto estéril, que consiste en liberar machos estériles para reducir la reproducción de la población silvestre. Esta estrategia permitió erradicar la plaga de Estados Unidos en 1966, de México en 1984 y de otros países de América Central. También fue utilizada con éxito en Libia en 1991 mediante una respuesta internacional coordinada.

Además, la FAO indica que brinda apoyo técnico a los países para reforzar servicios veterinarios, vigilancia, bioseguridad, capacitación, diagnóstico y coordinación transfronteriza. La detección precoz y los sistemas de alerta temprana son esenciales para comprender patrones de propagación y responder con rapidez.

Lo que debe observar el sector productivo

Para los productores ganaderos y actores vinculados a la sanidad animal, el mensaje principal es de prevención. Revisar animales con heridas, curar lesiones a tiempo, mantener controles sanitarios, reportar sospechas y evitar movilizaciones sin revisión veterinaria son acciones importantes para reducir riesgos.

El comercio informal de animales o productos de origen animal también puede convertirse en una vía de dispersión si no se aplican controles adecuados. Por eso, la vigilancia en fronteras, rutas de movilización, fincas, ferias y centros de acopio es parte de la respuesta sanitaria.

La amenaza del gusano barrenador del Nuevo Mundo recuerda que la salud animal está directamente conectada con la producción de alimentos, el comercio y la estabilidad económica de las familias que dependen de la ganadería.

Más que generar alarma, la información de la FAO apunta a fortalecer la preparación. La prevención temprana, la coordinación entre países y la respuesta técnica oportuna son claves para proteger la sanidad animal y los medios de vida rurales.

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