Productores maiceros de Manabí advierten una situación crítica tras una cosecha marcada por falta de lluvias, bajos rendimientos y dificultades para cubrir deudas agrícolas. En entrevista para Voces de la Producción, segmento de entrevistas de Actores Productivos, Antonio Delgado, dirigente maicero de Tosagua, alertó que las pérdidas superarían el 70% y que la capacidad de siembra para 2027 podría verse comprometida.
Delgado sostuvo que el invierno de 2026 fue débil en zonas productoras de maíz amarillo duro. Según explicó, durante marzo las lluvias se ausentaron y fueron reemplazadas por días de fuerte radiación solar, lo que afectó el desarrollo del cultivo en una etapa clave.
El dirigente señaló que en varios sectores se han cosechado entre 20 y 60 quintales por hectárea, con un promedio cercano a 45 quintales, muy por debajo de lo que los productores esperaban para cubrir sus costos. En términos generales, estimó que la producción actual no superaría las dos toneladas por hectárea en gran parte de las zonas afectadas.
Tosagua, uno de los principales cantones maiceros, enfrenta baja producción
Durante la entrevista, Delgado afirmó que Tosagua es uno de los principales cantones productores de maíz del país y que en la zona se siembran alrededor de 40.000 hectáreas. También indicó que más de 10.000 agricultores dependen de esta actividad, directa o indirectamente.
Para el dirigente, el impacto va más allá de la cosecha. Tosagua tiene una economía fuertemente vinculada al maíz, desde la producción en finca hasta la movilización, los centros de acopio, la compra de insumos, el transporte y el comercio local.
“Cuando hay una excelente producción de maíz, el pueblo se mueve”, explicó Delgado, al señalar que la actividad maicera dinamiza buena parte de la economía del cantón.
Sin embargo, el panorama de este año es distinto. Según el dirigente, muchos agricultores sembraron con créditos, retiraron insumos en casas comerciales y asumieron costos de producción que ahora no pueden cubrir debido al bajo rendimiento.
Deudas agrícolas y pedido de emergencia
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la preocupación por las deudas. Delgado señaló que muchos productores no hicieron créditos con la intención de incumplir, sino para poder seguir trabajando. No obstante, la pérdida productiva los dejó sin liquidez para responder ante bancos, cooperativas y casas comerciales.
El dirigente cuestionó las presiones de cobro que, según indicó, estarían enfrentando algunos agricultores en territorio. Por ello, pidió que se instale una mesa de trabajo con autoridades, banca pública, banca privada, cooperativas y representantes del sector maicero.
Entre los principales pedidos está la reestructuración de créditos a cuatro o cinco años, sin que se carguen intereses adicionales que hagan impagable la deuda. También solicitó que los productores no queden excluidos del sistema financiero, porque necesitarán acceso a capital para volver a sembrar.
Delgado indicó que ha presentado oficios a distintas autoridades provinciales y locales para solicitar reuniones y plantear la declaratoria de emergencia en cantones maiceros de Manabí como Tosagua, Rocafuerte, Jipijapa, Junín, Calceta, Bolívar y Sucre, entre otros.
Altos costos reducen el margen del agricultor
A la baja producción se suma el aumento de costos. Delgado mencionó que producir una hectárea de maíz puede bordear los 2.400 dólares, considerando preparación de suelo, combustibles, fertilizantes, mano de obra e insumos agrícolas.
También señaló que el precio de productos como la urea y el incremento de combustibles han elevado la presión sobre el productor. Aunque el precio de comercialización del maíz se habría mantenido ligeramente sobre el precio mínimo de sustentación, entre 17,50 y 17,70 dólares por quintal, el dirigente afirmó que este valor no compensa la caída del rendimiento.
En otras palabras, el problema no estaría únicamente en el precio de venta, sino en la poca cantidad cosechada frente a una inversión alta.
Riesgo para la siembra 2027
La principal preocupación del sector es lo que podría ocurrir el próximo año. Delgado advirtió que, si los agricultores no logran reestructurar sus deudas y acceder nuevamente a financiamiento, muchos podrían reducir su área de siembra en 2027.
Ese escenario afectaría no solo a las familias productoras, sino también a una cadena más amplia.
Por eso, el pedido de los productores no se limita a atender una pérdida de cosecha. También busca evitar que la crisis actual afecte la capacidad productiva del próximo ciclo agrícola.
Delgado insistió en la necesidad de convocar al Comité Consultivo de la cadena maicera para revisar la situación real de la producción, las pérdidas, las necesidades financieras y las decisiones relacionadas con el abastecimiento del sector.
Un llamado a escuchar al productor maicero
La entrevista con Antonio Delgado refleja el momento de preocupación que atraviesan productores de maíz en Manabí. La combinación de clima irregular, bajos rendimientos, altos costos y presión financiera ha puesto al sector en una posición vulnerable.
Desde Tosagua, el dirigente pidió unidad entre los agricultores y una respuesta institucional que permita sostener la actividad. Para Delgado, el productor necesita ser escuchado antes de que la falta de recursos limite la próxima siembra.
El caso de Manabí abre una discusión urgente para el agro ecuatoriano: cómo proteger a los pequeños y medianos agricultores cuando una mala cosecha compromete no solo sus ingresos, sino también su capacidad de seguir produciendo.













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