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Producción de arroz en Ecuador: altas temperaturas reducen el rendimiento, según productor

La producción de arroz en Ecuador y altas temperaturas forman hoy una combinación preocupante para los agricultores de Guayas y Los Ríos. En entrevista con Actores Productivos, el ingeniero agrónomo y productor Jorge Suárez aseguró que en el ciclo de verano se están obteniendo entre 35 y 40 sacas por cuadra, cuando normalmente se esperaban entre 55 y 60.

Suárez, productor de segunda generación en Santa Lucía, explicó que el problema no siempre se reconoce a simple vista. Una plantación puede mostrar espigas aparentemente desarrolladas, pero tener numerosos granos sin llenar. Según su experiencia, el calor durante el día y las temperaturas elevadas durante la noche están aumentando el estrés de la planta y afectando su desempeño.

Las cifras corresponden al testimonio y la experiencia de campo del entrevistado. No sustituyen un balance oficial de producción ni un diagnóstico técnico de cada cultivo.

Un arroz que se ve bien, pero entrega menos sacas

Uno de los puntos que más llama la atención en la entrevista es la diferencia entre la apariencia de la planta y el resultado de la cosecha. Suárez señaló que algunos productores observan espigas inclinadas y cultivos que parecen estar en buenas condiciones; sin embargo, al revisar la base de la espiga encuentran granos vacíos.

El productor relaciona esta situación con temperaturas diurnas que han alcanzado niveles inusuales para el ciclo y con noches que no refrescan lo suficiente. También menciona una mayor presión de enfermedades que antes no se observaban con la misma frecuencia.

Esto ayuda a explicar por qué una finca puede haber cumplido con su programa de fertilización y control sanitario, pero terminar con un rendimiento inferior al esperado. El clima se ha convertido en una variable que obliga a revisar las decisiones durante todo el ciclo.

Más calor también significa más necesidad de agua

Suárez relató que los suelos se están secando con mayor rapidez, incluso en áreas arcillosas. Como consecuencia, algunos productores han tenido que aumentar la frecuencia del riego.

Esa mayor demanda de agua representa más costos y presión sobre la operación de la finca. Además, el cultivo enfrenta simultáneamente altas radiaciones durante el día y temperaturas elevadas por la noche.

Ante este escenario, el entrevistado mencionó el uso de osmoprotectores, dentro de la familia de los bioestimulantes, como una de las herramientas que se emplean en otros países para ayudar a las plantas a enfrentar el estrés. Cualquier aplicación debe responder a la condición del cultivo, contar con acompañamiento agronómico y ajustarse a la normativa vigente.

¿Necesita Ecuador nuevas variedades de arroz?

Para Suárez, una parte de la respuesta está en disponer de variedades e híbridos adaptados a las condiciones de cada zona y temporada. Puso como ejemplo a países que utilizan materiales distintos según su clima y planteó que Ecuador debería avanzar hacia una estrategia similar.

Su propuesta incluye variedades con cuatro características principales:

  • ciclos más cortos;
  • alto rendimiento;
  • mayor resistencia a enfermedades;
  • mejor respuesta ante temperaturas elevadas y vientos fuertes.

Una variedad precoz, explicó, podría reducir el tiempo de exposición del cultivo, el consumo de agua y los jornales necesarios. También permitiría planificar mejor las cosechas ante patrones climáticos menos predecibles.

El entrevistado considera que la investigación agrícola requiere mayor inversión y una relación más cercana entre productores, instituciones, universidades y sector industrial.

El debate sobre el llamado “arroz corriente”

La conversación también abrió una discusión comercial. Suárez cuestionó el uso del término “arroz corriente” para referirse a granos más cortos y defendió que algunas variedades con buen comportamiento en campo quedan relegadas porque no responden a las preferencias del mercado o de la industria.

Este punto plantea una pregunta importante: ¿debe priorizarse únicamente la apariencia y el tamaño del grano o también su rendimiento, adaptación y calidad para el consumidor?

Para el productor, flexibilizar los criterios permitiría incorporar materiales que respondan mejor a las condiciones climáticas actuales. La industria, por su parte, también necesita rendimiento en pilado, homogeneidad y aceptación comercial. El reto es encontrar un equilibrio que permita sostener toda la cadena.

La salud del suelo también está en juego

Suárez advirtió sobre la salinidad en determinadas zonas del Guayas. Explicó que puede estar relacionada con la calidad del agua y, en ciertos casos, con el manejo continuo de fertilizantes.

Entre las prácticas que mencionó están la incorporación de materia orgánica y el uso de insumos que no agraven la salinidad. Su mensaje fue pensar en el suelo como un patrimonio que debe conservarse para las siguientes generaciones.

Antes de aplicar cualquier correctivo, es necesario realizar análisis de suelo y agua. La salinidad y la fertilidad no pueden evaluarse únicamente por la apariencia del cultivo.

¿Habrá arroz suficiente para el país?

Aunque reconoce un escenario difícil para los productores, Suárez considera que no debería generarse alarma por un posible desabastecimiento inmediato. Durante la entrevista habló de la capacidad de almacenamiento de la industria y de inventarios existentes como factores que podrían sostener la oferta.

El problema que sí identifica es la brecha entre lo que recibe el productor y el precio que paga el consumidor. También cuestionó la efectividad del precio mínimo cuando en la práctica prevalecen la oferta y la demanda.

Prepararse exige decisiones antes de la emergencia

La entrevista deja una conclusión: adaptarse no consiste en esperar a que aparezcan las pérdidas. Requiere investigación, variedades adecuadas, manejo técnico, cuidado del suelo, riego y drenaje, mantenimiento de vías y acceso a financiamiento.

También exige escuchar al productor. La información que nace en el territorio permite reconocer problemas que una cifra nacional puede tardar en mostrar.

Desde Actores Productivos queremos conocer esa realidad: ¿cuántas sacas por cuadra obtuvo en su última cosecha?, ¿qué cambio ha notado en el cultivo y qué necesita para enfrentar el próximo ciclo? Escriba su cantón en los comentarios y comparta sus fotografías o videos.

Fuente principal: entrevista de Actores Productivos al ingeniero agrónomo y productor Jorge Suárez. Las cifras y apreciaciones sobre rendimientos, inventarios y comportamiento del cultivo corresponden a las declaraciones del entrevistado.

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