86,8 % de los predios camaroneros identificados en Ecuador están ubicados en zonas con algún nivel de susceptibilidad a inundaciones. En total, 2.977 de los 3.431 predios registrados presentan algún grado de exposición, según el Informe Ejecutivo ENOS 2026, una cifra que refuerza la necesidad de revisar la infraestructura, los equipos y los protocolos de respuesta antes del aumento de las lluvias.
Los datos fueron obtenidos mediante el Sistema Integrado de Gestión Acuícola, SIGACUA, y los mapas de susceptibilidad a inundaciones proporcionados por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.
A partir de esta información, la Subsecretaría de Acuacultura plantea una estrategia basada en tres etapas: prevención, respuesta posterior a una posible afectación y reactivación de las unidades productivas.
Predios camaroneros en riesgo de inundación
Ecuador registra 3.431 predios dedicados a la producción de camarón. De este total, 2.977 se encuentran en zonas con susceptibilidad alta, media o baja a inundaciones.
Dentro del grupo expuesto, el 86,2 % se ubica en zonas de susceptibilidad alta; el 9,7 %, en áreas de susceptibilidad media; y el 4,1 %, en zonas de susceptibilidad baja.
Los predios con mayor nivel de exposición se concentran principalmente en Guayas, El Oro, Manabí y Esmeraldas, provincias que reúnen una parte importante de la producción camaronera del país.
La ubicación de una finca dentro de una zona susceptible no significa que necesariamente sufrirá una inundación. Sin embargo, permite identificar los territorios en los que debe reforzarse la prevención y focalizarse la asistencia técnica.
¿Cuál es la situación de la piscicultura?
Además de los predios camaroneros, en Ecuador se identifican 4.045 unidades dedicadas a la cría de especies piscícolas en cautiverio.
De ese total, 433 predios, equivalentes al 10,7 %, se encuentran en zonas con algún nivel de susceptibilidad a inundaciones. Dentro de este grupo, el 11,3 % presenta susceptibilidad alta; el 1,2 %, media; y el 87,5 %, baja.
En conjunto, el país registra aproximadamente 7.476 predios acuícolas dedicados al cultivo de camarón y especies piscícolas.
Aunque la proporción de predios piscícolas expuestos es menor que la observada en la actividad camaronera, cada unidad productiva debe evaluar sus propias condiciones antes de la temporada de mayores lluvias.
Prevención, respuesta y reactivación
La planificación establecida por la Subsecretaría de Acuacultura se divide en tres ejes.
El primero es la prevención, que contempla la identificación de vulnerabilidades, inspecciones, controles en camaroneras, trabajo directo con productores piscícolas y asistencia técnica en territorio.
El segundo eje corresponde a la respuesta posterior a una posible emergencia. En caso de afectaciones, se prevé realizar evaluaciones de daños y acompañar técnicamente a los productores durante las primeras acciones de recuperación.
La tercera etapa es la reactivación. Para los productores piscícolas vulnerables o afectados, se contempla la entrega de alevines de trucha, tilapia y cachama, con el objetivo de apoyar el reinicio de sus ciclos productivos.
Medidas preventivas para las unidades acuícolas
Entre las principales recomendaciones está la revisión anticipada de diques, taludes, muros, canales y demás estructuras hidráulicas.
Los productores también deberían comprobar el funcionamiento de:
- Sistemas de bombeo.
- Compuertas de ingreso y salida de agua.
- Generadores eléctricos.
- Equipos de aireación.
- Canales y drenajes.
- Sistemas alternos de energía.
Cualquier daño estructural, filtración o punto vulnerable debería corregirse antes de que aumenten las precipitaciones.
Durante los periodos de lluvia se recomienda mantener los niveles de agua entre un 10 % y un 20 % por debajo de la capacidad máxima de los estanques. Este margen permitiría recibir mayores volúmenes de precipitación sin alcanzar inmediatamente el límite de almacenamiento.
También se aconseja disponer de equipos de bombeo, combustible, materiales para reparaciones emergentes y personal previamente asignado para responder ante las alertas climáticas.
Cada finca necesita su propio protocolo
Los mapas de susceptibilidad ayudan a conocer la exposición territorial, pero no reemplazan una evaluación específica de cada unidad productiva.
El nivel real de riesgo también depende de factores como el estado de los muros, la cercanía a ríos o esteros, la capacidad de drenaje, la disponibilidad de bombas, el respaldo energético y las condiciones de las vías de acceso.
Por esta razón, cada finca debería contar con un protocolo que establezca responsables, recursos disponibles y acciones concretas frente a posibles fallas eléctricas, aumento de caudales, daños en la infraestructura o dificultades para movilizar al personal.
El seguimiento de los boletines meteorológicos y las alertas oficiales también será necesario para ajustar las decisiones operativas.
Prepararse antes del aumento de las lluvias
El principal dato del Informe Ejecutivo ENOS 2026 muestra que la mayoría de los predios camaroneros identificados en Ecuador se encuentra en zonas con algún grado de susceptibilidad a inundaciones.
La asistencia técnica y la planificación institucional forman parte de la respuesta, pero la preparación dentro de cada unidad productiva será igualmente determinante. Revisar la infraestructura, mantener operativos los equipos y definir protocolos antes de una emergencia puede ayudar a reducir daños y proteger la continuidad de la producción.
La prevención debe comenzar antes de que el agua alcance niveles críticos.
Desde Actores Productivos queremos conocer la realidad del sector: ¿su unidad acuícola ya cuenta con equipos, responsables y un protocolo para responder ante lluvias intensas o posibles inundaciones?














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